lunes, 27 de febrero de 2017

Neem, el árbol del siglo XXI. Un tesoro biológico con proyección de futuro


Esteban Cabal
15 h
Neem, el árbol del siglo XXI.
Un tesoro biológico con proyección de futuro
La azadirachta índica, más conocida como margosa o árbol del neem, pertenece, como la caoba, a la familia de las meliáceas. Por sus propiedades intrínsecas, es sin duda un tesoro biológico, constituye en sí mismo una auténtica y completísima farmacia. Posee alcaloides como la margosina y otras sustancias activas capaces de combatir eficazmente enfermedades y dolencias como la tuberculosis, el sarampión, la lepra, la malaria, la diabetes, la bronquitis, los parásitos intestinales, la hipertensión, la artritis, la piorrea, la sinusitis, la sífilis, las hemorroides, la psoriasis, la tiña, úlceras, tumores y un largísimo etcétera.
Difícilmente encontraremos otro recurso vegetal tan completo y versátil, con tantas aplicaciones terapéuticas -unas 60 aproximadamente-, tan eficaz en el tratamiento de todo tipo de enfermedades. Para el Consejo de Investigación Nacional de los Estados Unidos (NRC), "el neem aporta soluciones a problemas globales". Un informe del NRC considera el neem como "la más prometedora de todas las especies vegetales por el hecho de que puede beneficiar eventualmente a todos los habitantes de éste planeta. Ninguna otra especie vegetal ofrece tal variedad de productos y subproductos útiles y explotables".
Entre los amantes del neem se encuentran personas notables, como Mahatma Gandhi, que regularmente usaba una salsa picante con hojas de neem para condimentar sus comidas. O más recientemente la ecologista Vandana Shiva, Premio Novel Alternativo, quien afirmó: "la India siempre ha compartido con la comunidad mundial el árbol del neem y el conocimiento adquirido durante generaciones sobre sus innumerables posibilidades de uso".
En el terreno de la salud, pocas cosas hay para las que el neem, sus extractos y sus aceites, no sean un buen remedio. Sirve para casi todo. En uso externo, para la piel, el cuero cabelludo y las articulaciones. En uso interno, para la boca y el estómago, los pulmones, los riñones, el hígado, el corazón... Es asombroso cómo un sólo árbol puede ofrecernos tantos remedios.
Todo en el neem es aprovechable: las hojas, las ramas, las semillas, la corteza... Cada una de las partes de este árbol contiene potentes sustancias muy activas contra múltiples patógenos. El neem tiene, entre otros, efectos bactericidas, antiinflamatorios, antivirales, antipiréticos, insecticidas y fungicidas. En la cultura y la medicina ayurvédica el neem viene siendo utilizado desde hace más de 5.000 años.
Pero el neem no sólo es útil para la salud humana. La madera es muy apreciada en la fabricación de muebles. No olvidemos que el neem está emparentado con la caoba. También sirve como alimento para hombres y animales, se utiliza en medicina veterinaria y sobre todo en la moderna industria de los fitosanitarios ecológicos. A partir del neem se elaboran insecticidas, fungicidas y fertilizantes de extraordinario valor para la agricultura y la jardinería integral o biológica.
Actualmente existen en el mundo 18 millones de árboles del neem. La mayoría se encuentran ubicados en el subcontinente indio de donde son originarios, pero también son numerosos en Oriente Medio y en Asia suroriental, Africa subsahariana, Australia, Centroamerica y Sudamérica (sobre todo en el área del Caribe) y en algunas islas del Índico, el Pacífico y el Atlántico como Mauricio, Fiji o Haití respectivamente. Así pues, el árbol del neem se cultiva hoy en día por todo el planeta, a lo largo de la franja comprendida entre el Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio.
El neem es además un árbol muy apreciado por los ambientalistas y ecologistas. Purifica el aire, ayuda a combatir la contaminación ambiental y enriquece los suelos, ayudando a restaurar áreas degradadas por la erosión o por el abuso de pesticidas químicos. Quienes habitan en climas cálidos conocen muy bien su capacidad para dar sombra y refrescar la atmósfera. Se dice que durante los meses de verano, la temperatura debajo de un árbol del Neem puede llegar a ser hasta 10 grados centígrados inferior a la temperatura circundante. En la India, muchas familias cuelgan ramitas del neem en la puerta de sus hogares como escudo protector contra la contaminación ambiental. También es habitual plantar el neem en el jardín familiar para mantener el aire de la vivienda limpio de impurezas.
En los años 80, un filántropo saudí plantó alrededor de 50.000 árboles del neem en los llanos de Arafat, cerca de la Meca, para proporcionar sombra y frescor a los peregrinos musulmanes. Este lugar santo es ahora un espacio confortable en el que acampan cada año dos millones de peregrinos. Estas plantaciones han tenido un marcado impacto positivo en el microclima del área, la microflora y la microfauna, mejorando sensiblemente la fertilidad y las características de los suelos arenosos.
El neem es agradable a la vista, embellece el paisaje, proporciona paz y serenidad a las personas y sirve de refugio a muchos organismos beneficiosos, a pájaros, insectos, pequeños mamíferos, etc. Las abejas de la miel construyen en ellos sus panales, que de esta forma quedan protegidos contra las infecciones. La carne dulce de los frutos del neem sirve de alimento a aves e insectos, mientras que ciertos roedores se alimentan con su corteza y sus ramas. Las hojas secas del Neem, al caer, forman un manto sobre la tierra que mejora la fertilidad de los suelos y su contenido orgánico. El árbol tiene la apariencia de un microcosmos vivo.
El neem crece tan rápidamente que en 6 años puede alcanzar 10 metros de altura y desarrollar un volumen de 12 metros de diámetro. Sin embargo, goza de una larga vida; puede sobrevivir hasta 200 ó 300 años. Por su robusted y sus especiales características, es una especie muy valiosa para la silvicultura de las zonas cálidas, ideal para programas de repoblación forestal, para rehabilitar suelos semiáridos y restaurar áreas degradadas, amenazadas por la desertificación.
En el verano de 1987, el Estado Indio de Tamil Nadú padeció una severa sequía que terminó por arruinar gran parte de la vegetación existente. Sin embargo, los árboles del neem no sólo sobrevivieron, sino que además, para asombro de los moradores, crecieron de forma ostentosa. También a finales de los años 80, en Níger, los árboles del neem fueron plantados en hileras dobles a lo largo de 500 kilómetros sobre el valle de Majjia para protejer las cosechas de mijo. Como consecuencia, la producción de grano se incrementó en cerca de un 20 por ciento. En el litoral de Kenia y en Tanzania se han llevado a cabo reforestaciones similares con el árbol del Neem para fortalecer los suelos áridos y mejorar las cosechas, obteniéndose exitosos resultados.
En zonas de bajas precipitaciones, la repoblación con árboles del Neem ofrece ventajas indiscutibles. En Somalia y Mauritania el neem se ha utilizado con éxito para detener la extensión del desierto del Sáhara.
El neem no sólo es útil en silvicultura. Desde hace centenares de años los hindús plantan este árbol en las ciudades, a lo largo de bulevares y avenidas, en plazas y mercados, tanto por sus cualidades ornamentales como por los beneficios que proporciona: sombra permanente, frescor y cobijo. Ya en el siglo III antes de Cristo, el emperador Ashoka ordenó que el neem fuera plantado a lo largo de las carreteras y los caminos reales de la India antigua.
Por otra parte, el árbol del neem puede ser eficazmente aprovechado para la producción de biomasa. Dependiendo de las características del terreno, el espacio, la pluviosidad y otros factores, los árboles crecidos del neem pueden producir entre 10 y 100 toneladas de biomasa, de las que cerca del 50% se obtiene de las hojas y el 50% restante del tronco y los frutos.
Cosmética del Neem
Los productos de cosmética natural a base de neem están cada vez más extendidos en occidente. Hoy es fácil encontrarlos en cualquier herbolario o tienda naturista de Europa, Canada, Estados Unidos y Australia. En España han empezado a comercializarse hace apenas unos meses con notable éxito. Su popularidad se debe a su extraordinaria eficacia, sin duda superior a la de cualquier otro producto de utilidad cosmética.
Con el neem se elaboran champús, dentífricos, jabones, geles, cremas faciales y de manos, leche hidratante y aceite de masaje. La piel, el pelo y los dientes encuentran en el neem su mejor aliado. El champú de neem elimina la caspa, fortalece el cabello y evita su caida.También está probada su eficacia contra los piojos.
La pasta de dientes de neem fortalece las encias e impide la formación de caries. Es fácil constatar que en la India las enfermedades dentales son prácticamente inexistentes. La mayoría de sus habitantes lucen blancas dentaduras y sonrosadas encías, como podemos comprobar cada vez que sonríen, lo que, dicho sea de paso, ocurre muy a menudo. Esto es debido a que la madera del neem tiene virtudes extraordinarias para evitar las enfermedades periodentales. Es costumbre muy arraigada en la India utilizar ramitas o palillos de madera del neem para limpiarse la boca. Los hindúes mastican estas ramitas hasta que el extremo se convierte en cerdas; entonces las utilizan a modo de cepillo de dientes para después de cada comida. La sabia de las ramitas ayuda a limpiar los dientes al tiempo que protege la boca de enfermedades.
Recientemente, el neem ha empezado a utilizarse en la fabricación de dentífricos. Está demostrado que evita la formación de placas de sarro, es bactericida y no hay otra cosa mejor para determinados padecimientos como, por ejemplo, la piorrea.
El cuidado del la piel es otra de los atributos carracterísticos del neem, tanto que sólo el aloe vera puede compararse con él por sus virtudes dermatológicas. Durante siglos, ha sido una práctica muy habitual en la India tomar baños calientes con hojas de neem. El neem no sólo limpia y suaviza la piel sino que puede protegerla de muchas enfermedades. Es antiinflamatorio y muy eficaz en el tratamiento de la piel seca o irritada, el acné, los puntos negros, eczemas, erupciones cutáneas, herpes, verrugas, vitíligo, psoriasis, esguinces, heridas, quemaduras, etc.
En la industria del jabón, el neem reemplaza a los aceites de coco, palma africana y maní. Como contiene ácidos mirístico y laúrico, los jabones fabricados con neem tendrán más espuma y más detergencia que aquellos fabricados con aceites comestibles.
Por último, el aceite elaborado a partir del neem reune condiciones idóneas para el masaje. En la India, donde la práctica del masaje forma parte importante de la cultura sanitaria, el uso del neem es fundamental para los terapeutas manuales por sus extraordinarias virtudes dermatológicas.
El Neem como fertilizante,
insecticida y fungicida
El neem es conocido desde épocas remotas por sus inmejorables cualidades como fertilizante, insecticida y fungicida. En Asia y Centroamérica ha sido utilizado tradicionalmente por los campesinos para recuperar los suelos degradados y para combatir las plagas que afectan a las plantas.
Actualmente, la palabra insecticida es sinónimo de toxicidad y contaminación. Frente a los insecticidas y fungicidas químicos, el neem se presenta como una alternativa ecológica muy eficaz. No es tóxico ni para el hombre ni para los animales. Actúa como insectorepelente con mayor acierto que cualquier producto químico. Pero además, el extracto de neem actúan en los insectos como antialimentario, inhibidor de crecimiento, disminuye la fecundidad y la oviposición, disminuye los niveles de proteínas y aminoácidos en la hemolinfa e interfiere en la síntesis de quitina. Estas características hacen que las sustancias obtenidas del neem no funcionen como tóxico sino que interviegan en los procesos químicos y fisiológicos de los insectos.
El extracto de neem es un excelente insecticida y fungicida vegetal que controla insectos, nemátodos, babosas, virus y hongos en plantas y árboles. Ha sido aprobado por la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos para su uso en control de plagas en cultivos para la obtención de alimentos.
Como fertilizante natural también es muy apreciado por los amantes de la agricultura biológica. La buena fertilidad del suelo significa buenas cosechas. El neem aporta nitrógeno, fósforo, y potasio en proporciones adecuadas, tres elementos esenciales que determinan la fertilidad. Pero no sólo enriquece la calidad del suelo sino que además protege las raices de las plantas.
Esteban Cabal

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