jueves, 6 de octubre de 2016

Salvemos el ailanto (sobre relativismo ambiental)

Salvemos el ailanto (sobre relativismo ambiental)

La idea de que la Naturaleza es una construcción social va siendo lentamente aceptada. Muy lentamente. La sociedad, y en particular aquellos agentes sociales a quienes las estructuras sociales otorgan la capacidad de decidir qué especies sobreviven, y cuales no, decide parsimoniosamente cómo se construye eso que llamamos Naturaleza. Según la época serán los pastores, los agricultores, los sacerdotes... quienes tengan el poder de decidir qué especies son "buenas" y cuáles otras son"dañinas".

Actualmente ese poder lo acumulan, con un absolutismo como nunca antes lo había ejercido ningún otro actor social, los biólogos. Ellos deciden qué es alóctono o autóctono, cual es una especie amenazada y cual invasora...

La diferencia es que, tradicionalmente, quienes ejercían dicho poder lo hacían en función de los intereses generales de la sociedad: para asegurar los pastos, o mejorar los bosques de los que obtener madera, o proteger la producción de alimentos (a menudo con errores, por supuesto: las exquisitas borrajas del Norte de España son consideradas malas hierbas en algunas zonas del Sur). Mientras que los biólogos lo ejercen no en función de los intereses generales de la sociedad, es decir de los seres humanos, sino en función de los intereses de una supuesta Naturaleza que ellos corporativamente deciden qué es, sin participación social.
Complicado lo tienen, por tanto, algunas especies para sobrevivir. Incluidos los humanos.
El caso del ailanto, uno de los árboles cuya visión más placer me causa (y mira que me causan placer los árboles, casi todos), es sin duda paradigmático de esta novedosa y extraña situación. Sigue leyendo...

http://baigorri.blogspot.com.es/2012/09/salvemos-los-ailantos-sobre-relativismo.html

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