lunes, 23 de noviembre de 2015

Gobernar desde la Ecología Política.




Ningún gobierno español hasta ahora se ha tomado en serio el paradigma ecológico. El 

PSOE de Felipe González tuvo la oportunidad de incorporar a la agenda política la 

cuestión ambiental en 1982, pero no lo hizo. Al contrario, el socialismo fabiano felipista 

consideraba una amenaza para sus propósitos desarrollistas las reivindicaciones 

ecologistas.
Luis Hidalgo, fundador y alma mater de Los Verdes españoles en los años 80, lo explica 

así en el prólogo de mi libro "Historia de Los Verdes": "En 1983, la agenda política estaba 

ocupada principalmente en las tareas históricas de modernización de la sociedad y el 

aparato productivo, de construcción de un mínimo sistema de bienestar, de 

descentralización del poder político y de incorporación al proyecto europeo. Estas 

prioridades y la urgencia en sus plazos de cumplimiento, ha hecho que el PSOE y los 

sucesivos gobiernos de González prestaran una atención secundaria a los problemas 

ambientales. Durante algún tiempo, su mera enunciación situaba al mentor en el campo 

de los adversarios del PSOE; y su consideración por las instancias político-

administrativas incorporaba restricciones que podían amenazar el proceso de 

modernización y desarrollo económico implantado por el gobierno".

Ocurrió así que la precaria legislación ambiental en España fue mejorando tímidamente 

pero no por la voluntad política de nuestros gobernantes sino como resultado o efecto 


colateral de nuestra incorporación al proyecto europeo. Ni el PSOE ni el PP celebraron 

jamás el avance de la legislación ambiental, sino que se vieron obligados muy a su pesar 

a asumirlo por la obligación de transposición normativa de las directivas europeas. Y por 

la presión constante del movimiento ecologista, muy activo en España, que logró sonadas 

victorias como la moratoria nuclear.

El bipartidismo siempre despreció los criterios ecológicos. Prueba de ello es que la 

Constitución del 78 previó la posibilidad de promulgar una Ley General del Medio 

Ambiente, pero nunca fue aprobada.
Era obvio que la avanzada conciencia ecologista de la ciudadanía chocaba frontalmente 

con la irresponsabilidad ambiental de nuestros gobernantes. A menudo España tuvo que 

ser sancionada por la UE por incumplimiento de las directivas europeas en materia 

ambiental. Sin embargo, la irrupción de Los Verdes obligaba a los partidos tradicionales a 

tomarse en serio las propuestas del movimiento ecologista. La Ecología Política 

representaba la posibilidad de enlazar con una dinámica social y cultural de vanguardia 

que, en el transcurso de muy pocos años, sería proclamada como la única modalidad 

posible de desarrollo: el desarrollo sostenible.

Como cabía esperar, la etapa de Aznar fue sin duda la más regresiva y nefasta en lo que 

se refiere a la gestión ambiental. Nadie ignora que el mayor enemigo de la naturaleza es 

la derecha neoliberal intrínsecamente desarrollista y depredadora. Aznar destruyó el 

litoral y amplias zonas de enorme valor ecológico permitiendo la especulación y la burbuja 

inmobiliaria. La corrupción urbanística alcanzó grados superlativos.

Cuando Zapatero fue elegido como presidente y nombró ministra de Medio Ambiente a 

Cristina Narbona algunos recuperamos una tenue esperanza. En una entrevista que le 

hice a Cristina Narbona en 2006 y que publiqué en la revista Natural, la ministra 


anunciaba que, por primera vez, la sensibilidad ambiental no estaría ausente en el 

Consejo de Ministros. “La energía nuclear –decía Narbona- no es la solución a un mundo 

sin petróleo”. Y añadía: “yo formo parte de un gobierno cuyo presidente, en su discurso 

de investidura, dijo muy claramente que quería un modelo energético para nuestro país 

en el cual hubiera cada vez más energías limpias y cada vez menos energía nuclear”.


Poco duró la ministra, prevalecieron las políticas anti-ecológicas impuestas por los 

grandes bancos y las multinacionales que Montilla, ministro de Industria, se encargaba 

entonces de ejecutar. La esperanza se desvaneció.
Luego vino Rajoy emulando a Aznar, aplicando la agenda anti-ecologista neoliberal de las 

privatizaciones y los recortes. Con ministros tan irracionales como Arias Cañete, que 

inundó España de transgénicos y entregó nuestra soberanía alimentaria a Monsanto, o 

como Soria, que proponía criminalizar el autoconsumo de energía solar, nuestro país se 

convirtió en el campeón del terrorismo biocida.

El 20-D tenemos la oportunidad de cambiar el gobierno pero no será suficiente si no 

conseguimos además cambiar el modelo económico, el modelo productivo y el modelo 

energético. Y para ello es imprescindible que RECORTES CERO - LOS VERDES logre 

un gran respaldo de los electores. Porque es la única candidatura ecologista que se 

presenta, la única capaz de garantizar que los criterios ecológicos estén por primera vez 

en el centro de la agenda política.
RECORTES CERO - LOS VERDES queremos cambiar el modelo productivo para que 

cualquier actividad económica genere una rentabilidad social pero también un beneficio 

ambiental. Por eso vamos a impulsar la economía verde que es la única que puede 

generar más de dos millones de puestos de trabajo en la próxima legislatura. Los Verdes 

aportamos esa nueva visión desde la ecología política que garantiza la biodiversidad, la 

sostenibilidad, la justicia ambiental, la equidistribución de los recursos, y nos enseña a 

poner por delante del mero beneficio económico el interés social y ecológico, y esto es 

particularmente importante en sectores como la energía, el urbanismo, la agricultura, el 

turismo…


Esteban Cabal, candidato de Recortes Cero - Grupo Verde en Barcelona.

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