miércoles, 21 de enero de 2015

Al otro lado del deshielo

Al otro lado del deshielo


zz            Supón, por citar algunos ejemplos y porque existen mejores opciones, un mundo sin plástico…, un planeta donde todo desecho orgánico industrial o doméstico, fuera triturado y fermentado para la fácil obtención de biogas que permita múltiples beneficios, mientras que la inorgánica en su totalidad fuera reconvertida en materia prima reutilizable.
Visualiza por un momento en tu mente una humanidad autoabastecida energéticamente gracias al sol, viento, hidráulica, geotérmica, biomasa o electromagnetismo. Imagina una sociedad impulsada por el elemento más abundante del universo como es el hidrógeno y que estas energías del todo posibles tecnológicamente hablando, estuvieran a disposición de todo ciudadano, o mejor aún, al alcance de países con escasos recursos para, por ejemplo, condensar la humedad del aire obteniendo agua, mecanizarse, prosperar…
¿No es demasiado difícil verdad?
El resultado sin duda, sería la inmediata erradicación del hambre y la enfermedad que tan duramente golpea a casi mil millones de seres humanos carentes de expectativas de futuro, además de preservar las sensibles condiciones de vida en el planeta al reducir a cero la quema de combustibles fósiles, del todo innecesaria si se globalizara el amplio abanico de posibilidades energéticas alternativas al petróleo.
Ahora, te lo ruego, no visualices ni supongas o imagines, simplemente piensa al amparo del más simple sentido común como el ser humano, supuesta especie inteligente, depreda el planeta a mayor velocidad que la regeneración natural de los ecosistemas que por miles son destruidos para beneficio de la incombustible avaricia y usura del hombre…, o mejor dicho: un puñado de seres deshumanizados dueños de las finanzas y los recursos planetarios.
Te pido un último esfuerzo; apaga el televisor que te idiotiza para salir de la oscura cortina que día tras día esconde la verdad que no te han dicho y pregúntate por qué variar deliberadamente el clima del planeta, ya que de lo contrario, el ser humano no contaminaría los cielos del mundo mediante las fumigaciones secretas denominadas “chemtrails”, ni envenenaría la tierra con químicos que ineludiblemente intoxican las aguas subterráneas, ríos y océanos pasando a la cadena alimenticia, como tampoco exterminaría especies con fines supuestamente afrodisíacos sin base científica, para vestir, por deporte o diversión.
Y digo deliberadamente, porque para vergüenza del intelecto humano, jamás habrá voluntad de diálogo, consenso y actuación entre las marionetas que nos gobiernan subyugados a los designios de un minúsculo grupo de poder. Y digo, deliberadamente, porque las verdaderas razones para variar artificialmente el clima planetario, permanecen celosamente ocultas a la opinión pública gracias a unos medios de comunicación controlados por una oligarquía a la que nada importa aniquilar el propio medio que a la humanidad sirve de morada y sustento, siempre y cuando sus intenciones se cumplan.
No es por consiguiente extraña como tampoco exagerada la afirmación “deliberada” a menos que dediques un poco de tiempo en analizar objetivamente la sucesión de hechos que marcan el plan trazado, atar cabos y extraer conclusiones que sin duda serán desmontadas, desprestigiadas y censuradas por verdaderos especialistas de la desinformación al servicio propagandístico de la elite, que no dudarán en atribuir la fatalidad a un dios que olvidando su propia creación, permite el grave deterioro de su obra.
Entonces; ¿que intención se oculta tras el “deliberado” velo del evidente exterminio medioambiental y cual es su propósito?
El cambio climático, entre otras muchas cosas, ya está provocando el alarmante deshielo de los polos además de producir la reducción y desaparición de los glaciares de la tierra, lo que redundará en un progresivo aumento del nivel de los océanos anegando irremediablemente millones de kms2 de superficie fértil o habitable, cuya inevitable consecuencia empujará a cientos de millones de personas hacia un éxodo sin precedentes, de los cuales, un puñado será acogido por razones humanitarias, aunque no así la inmensa mayoría que no tendrá oportunidad de sobrevivir cuando muchas naciones se vean desbordadas y procedan al cierre de fronteras defendidas con armas, en un drama humanitario como el mundo jamás haya conocido y cuyos radicales efectos, provocarán el aumento de la desigualdad y la exclusión social, la intolerancia y violencia, racismo y xenofobia, pobreza, hambre y enfermedad…, causando gran mortandad entre la población.
Será entonces cuando en el colmo de la necedad más absoluta y sin que la calamidad generalizada y la vida de víctimas colaterales les importe lo más mínimo, las autoridades mundiales atribuyan falsamente la culpa a los efectos derivados desde la revolución industrial a mitad del siglo XVIII hasta nuestros días, así como a las catástrofes naturales producidas por la evolución geológica del planeta.
Así pues y a un paso temporal del agotamiento de los pozos petrolíferos actuales, el mundo seguirá engañado ante la verdadera causa, no siendo otra que provocar el aumento de la temperatura global capaz de hacer derretir los polos para extraer de sus entrañas el tan codiciado oro negro, además de conseguir la intención final de disminuir la población mundial drásticamente, ya que para la elite, los más de 7.000.000 millones de personas son ya un estorbo entre los cuales repartir recursos y ayuda.
¿Solución? Absolutamente ninguna salvo que la humanidad, con la fuerza de la unión planetaria, despierte de este sueño imposible en el que inmersos nos hallamos, ya que de lo contrario, solo ellos sobrevivirán durante décadas en sus escondrijos bajo tierra esperando que la naturaleza depure las inmundicias que ellos mismos han provocado en nombre del progreso para inflar sin descanso su poder.
NOTA: Según estimaciones de la ONU, la población mundial en 2100 se moverá desde los 15.800 millones de personas para la estimación más alta, y los 6.200 millones para la más baja, una cifra incluso por debajo de los 7.000 millones actuales. El plan del nuevo orden internacional, la sitúa en 600 millones de fieles esclavos cuando el genocidio se haya completado.
   En la actualidad se producen cerca de 80,5 millones de barriles al día. Analistas de reconocido prestigio coinciden en que el punto de extracción y consumo máximo global será entre los años 2015 y 2017, llegando a una producción aproximada de 90 millones de barriles día pudiendo mantenerse hasta un máximo de 30 años. Llegados a este punto y según diversos estudios al respecto, será entonces cuando las reservas empezarán a descender aumentando su precio exponencialmente. 

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