viernes, 30 de mayo de 2014

LOS GUARDIANES DE LOS ÁRBOLES


"La vida solo puede medirse por la intensidad con que se vive y no por su duración. Una mariposa sólo vive unos días, pero es tal la alegría con que despliega sus alas y la luminosidad de sus colores, que en tan breve tiempo se realiza, da lo mejor de sí misma...

El árbol, por lo contrario, toma su tiempo, bebe la vida en tragos cortos, la saborea solemne y pausadamente. De algún modo, los árboles están fuera del tiempo o de nuestro ritmo temporal.
Su larga y sosegada vida los hace sabios y así representan la imagen y la garantía de estabilidad para el medio.
No en vano son además nuestros hermanos más altos, y los más profundos, siempre auscultando la tierra con raíces infinitas...

Si además de comprender, queremos vivenciar al árbol de algún modo y establecer vínculos, nuestra mentalidad y espíritu deben aquietarse para alcanzar el ritmo del árbol...

Así comienza el diálogo que nos permitirá acceder a un conocimiento profundo... El árbol vive ya en ese tiempo sagrado que podemos alcanzar por medio de diferentes técnicas o por su simple compañía e inspiración.

De esta forma el hombre puede conocer diferentes realidades y adentrarse en la experiencia mística, mítica, mágica...
Aquí el árbol funciona como medio y fin; es cierto, existen infinidad de caminos con corazón para llegar al centro de nuestro propio ser, pero todos ellos, antes o después, aparecen bordeados por árboles frondosos...

Ellos nos enseñan que basta con estar aquí, y justamente cuando descansamos a su sombra, después del largo camino, nos traspasa la luz del espíritu"...

Ignacio Abella

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