miércoles, 6 de noviembre de 2013

La Campaña de las Cuatro Pestes.


Silverfox

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    La Campaña de las Cuatro Pestes.
    « en: Noviembre 04, 2013, 06:38:05 pm »
    Conocida cómo la campaña de la Cuatro Pestes, un nombre que suena a oriental se mire por donde se mire, esta se convirtió rápidamente en uno de los mayores desastres ecológicos del país, llegando a afectar a los mismos seres humanos y sirviendo de ejemplo de por qué no debemos jugar con los ecosistemas. Son delicadas estructuras, perfectamente equilibradas, donde cada elemento es una pieza que mantiene el todo en pie y en perfecta cohesión. Rompe uno de esos elementos, y todo el conjunto se te vendrá abajo. No importa cual elemento toques, la importancia de una especie no está en su posición en la escala evolutiva, o en su lugar en la cadena trófica. El conjunto de los elementos forman el todo.

    En 1958, el líde comunista chino, Mao Zedong, llega a la conclusión de que hay cuatro pestes, cuatro amenazas que deben ser exterminadas. Concretamente, le declara la guerra a las ratas, los mosquitos, las moscas y los gorriones. El programa da inicio sin consultar a ningún experto, pese a que en aquella época donde los ríos españoles estaban siendo poblados de siluros y gambusias, y el lobo ibérico siendo exterminado de sus tierras, considerado por el gobierno cómo una plaga, consultar a expertos para tocar elementos de los ecosistemas no era algo que se hiciese con frecuencia. Del mismo modo, nuestros inteligentes vecinos occidentales de EEUU habían exterminado por completo al emblemático lobo de los bosques o timberwolf, provocando en sí mismo otro desastre ecológico que no tardaría en hacerse notar en Yellowstone.
    Sea cómo fuere, Mao decide por cuenta propia acabar con esos cuatro animales que al buen señor le molestaban. No hace falta señalar que este personaje tenía tanta idea de naturaleza y ecología cómo nuestro propio dictador, Francisco Franco y Bahamonde, y el norteamericano de turno, el señor Eisenhower si la memoria no me falla.


    Mao Zedong.

    La idea de exterminar elementos de la naturaleza cuadraba perfectamente con la ideología comunista, ya que el propio Marx consideraba que la naturaleza debía ser sometida y doblegada con fines de producción humana. El hecho de que, ya de por sí, estos animales puedan resultar molestos (pues quién no conoce a algún vecino que se queja de las cagadas de los pájaros en su coche), y que coincidía con la ideología comunista, hizo que el programa tuviese gran aceptación por parte de una población ya obediente y doblegada.

    Pero, la población en general y el gobierno en particular se sentía especialmente agraviada por el gorrión. A medida que China se industrializa y la agricultura se reinventa a un modo más extensivo, los granjeros se sienten especialmente agraviados por este pájaro que desarrolla un gusto por el grano. Los científicos chinos llegan a calcular que cada gorrión come de media 4.5 kg de grano al año, lo cual supondría que por cada millón de gorriones muertos habría alimento para 60,000 personas.


    Foto de un gorrión euroasiático. 

    Armado con esta información, el gobierno de Mao da inicio a la Gran Campaña contra el Gorrión, y se le declara guerra total, que no irónicamente, resulta al más puro estilo MAD (Mutual Assured Destruction). Así pues, la gente se lanza con entusiasmo a la calle, armados con cacerola, cucharones y sartenes. Millones y millones de personas haciendo un escándalo brutal con el objetivo de impedir que los pájaros se posasen y cayesen literalmente muertos de agotamiento. También se dedicaron a destrozar los nidos y destruir huevos y polluelos en lo que fue un genocidio de proporciones apocalípticas. Casi parecería tal, ver caer los pájaros del cielo, muertos según las estimaciones por cientos de millones. Si no fuese tan dramático, me reiría de la ironía.

    Un extracto del periódico de Shanghai cuenta la emoción que sintieron los ciudadanos al cometer la masacre.

    http://www.zonaeuropa.com/20061130_1.htm

    Según se cuenta, se produjeron en un sólo distrito más de 80,000 espantapájaros y más de 100,000 banderitas de colores cuyo objetivo era asustar a las aves. La gente del campo, los empleados de la ciudad y hasta las mismas fábricas, la movilización para declararle la guerra al gorrión fue absolutamente masiva. Se crearon al igual zonas de fuego libre, donde la gente podía apostarse para disparar a las aves. En un sólo día, habían conseguido exterminar, sólo en esa zona, 194,432 pájaros. Es la población de gran parte de los barrios de Madrid.

    Debido a los enormes esfuerzos que se pusieron en acabar con él, una pena que no nos pongamos de acuerdo más que para hacer cosas malas como la guerra y el exterminio, la población de gorriones quedó a muy poco de la extinción. Entonces llegó el Karma y China recibió una cura de humildad de terribles consecuencias.


    Un campo de arroz en China.

    Debido a la escasez de aves, los insectos se multiplicaron por millones y millones, y se dedicaron a devastar los campos de cultivo de un modo muchísimo peor al poco grano que robaban los gorriones. Los campos de arroz fueron los que más sufrieron y la cosecha fue la más baja nunca, hasta tal punto que Mao puso fin radical a la campaña y sustituyó los gorriones en la lista de las Cuatro Pestes por chinches, o cimex lectularius, demostrando que no había aprendido nada de la experiencia. Había que exterminar algo, y chinches que gorriones, tan buena era una cosa cómo la otra.

    En estos momentos nos encontramos en 1960, tan sólo dos años después del inicio de la campaña y ya se empiezan a ver los primeros efectos. Pese a que Mao pone fin a la campaña, el daño estaba hecho y la situación sólo va a empeorar. Los enjambres de langostas destrozan y acaban con los cultivos, y se suman a los efectos de la deforestación y el uso masivo e incorrecto de pesticidas. La situación era tan grave que los chinos comienzan a importar gorriones desde la URSS, pero cómo siempre que nos encontramos en una situación de conservación medioambiental, el parche llega tarde y mal. Desde 1958 hasta 1961 ocurre lo que hoy se conoce cómo la Gran Hambruna China, donde 30 millones de personas murieron de hambre.
    30 millones de personas que habrían seguido vivas de no haber tocado aquello que no comprendemos.

    Pese a lo que pueda parecer, la historia reciente nos demuestra que ni China, ni la humanidad, ha aprendido absolutamente nada de la lección. El Baiji es declarado extinto en el 2005, y el panda no ha seguido su camino porque reporta un gran beneficio económico al gobierno chino, pero no tardará en ser uno más en una lista que no para de crecer. China sigue con sus campañas de exterminio. En el 2004 se asesinaron impunemente 10,000 jinetas en un intento por erradicar el SARS, y las campañas de las Cuatro Pestes siguen vigentes, pero esta vez atacan a tejones, perros mapache, ratas y cucarachas. No cabe duda de que les irá igual de bien que con la anterior.


    Pareja de perros mapache.

    Qué relación tiene todo esto con la situación de España en la actualidad? Que el gorrión servía de controlador y regulador de las plagas de insectos en China, del mismo modo que en España el lobo, tal y cómo hemos visto en otros artículos anteriormente, es un agente regulador de los ecosistemas. La experiencia en Yellowstone nos muestra lo que ocurre cuando se elimina al superdepredador de un ecosistema y su presa natural se convierte en una plaga destructiva que arrasa con todo.
    Lo mismo no tardará en ocurrir en los ecosistemas ibéricos si la población sigue descendiendo.


    Ejemplar de lobo ibérico (Canis lupus Signatus). Notense las características manchas negras en sus patas, típicas en esta subespecie autóctona y única en el mundo.

    Un cierto sector de la población se creen con la sabiduría más absoluta y considera que exterminar a un superdepredador no tendrá ningún impacto salvo el positivo para su estilo de vida. Si de algo nos sirve la experiencia de Yellowstone, nos permite hacer una serie de especulaciones. Cuando el último lobo caiga en los Picos de Europa, la ganadería irá detrás.
    La población de presas del lobo se disparará con total seguridad, y su sobrerramoneo afectará a los bosques y, por ende, a la calidad del suelo. Los ganaderos, a su vez, se sentirán más seguros y dejarán a su ganado pastar prácticamente sin control, por las tierras de Picos, la cual no está preparada para la explosión de presas y de ganao que sin duda le afectará. Debido al sobrerramoneo, y a qué no habrá lobos que dispersen los nutrientes por el suelo, la desertificación de Picos ocurrirá en pocas décadas.


    Vista aérea de los efectos del sobrerramoneo en el terreno.
    http://sierrasalvada.blogspot.com.es/2013/05/efectos-de-los-cercados-de-exclusion.html

    Del mismo modo, al no haber un regulador natural, los brotes de sarna y otras enfermedades se extenderán por las poblaciónes salvajes. Al estar el ganado y otros rebaños conviviendo con los animales salvajes, y pertenecer a las mismas familias, la transmisión de enfermedades no tardará en convertirse en graves pandemias que supondrán el sacrificio y la muerte de decenas de cabezas de ganado y pérdidas millonarias del sector ganadero.


    Ejemplares de muflón ibérico.

    Se creará una comisión para tirar la pelota a otros, porque el ser humano es así de arrogante y todo lo hace bien, y los políticos aprobarán el plan del que les dé más votos y dinero, que posiblemente sea el sector cazador. Mientras, los ganaderos se quejarás de los venaos y las cabras montesas, porque evidentemente, la naturaleza es sapiente y tiene forjado un complot en su contra.
    Como contratar a más gente para el SEPRONA es caro, los políticos darán carta verde a los cazadores para que vayan por el monte pegando tiros. Como tienen la misma capacidad de gestionar los ecosistemas que el grano de mi trasero, los cazadores pasarán de los especímenes débiles y sarnosos, y se dedicarán a cazar magníficas cornamentas de ejemplares sanos y fuertes para lucirlas en su casa, empeorando aún más el problema.
    En este punto, el colapso de los ecosistemas es inminente, pero quizás consigamos estructurar el argumento de tal modo que la culpa la tengan los alemanes.

    Fuentes;
    http://io9.com/5927112/chinas-worst-self+inflicted-disaster-the-campaign-to-wipe-out-the-common-sparrow
    « Última modificación: Noviembre 04, 2013, 07:16:21 pm por Silverfox »

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