Para dar a luz la idea que ha terminado por convertirse en una nueva generación de cascos para bicicleta, los ingenieros españoles responsables de Closca aplicaron el método mayéutico. ¿Por qué los usuarios no se ponen el casco en las ciudades? Examinando los modelos existentes en el mercado, llegaron a la conclusión de que no los usaban por dos razones.
La primera, por una cuestión de incomodidad. En medio del ajetreo diario en las ciudades, donde cada día más personas utilizan la bicicleta como medio de transporte habitual, el casco puede convertirse en un estorbo después de aparcar: un armatroste que hay que llevar a cuestas, por obligación.
La segunda tiene que ver con la moda. El diseño de los cascos actuales es eminentemente deportivo, pero no todos los usuarios tienen cumplen ese perfil. Cada vez pertenecen a más clases sociales y sectores profesionales; y muchos, ante la imposibilidad de encontrar un casco que se adapte a su atuendo habitual, optan por dejarlo en casa. Puede resultar superficial, pero un traje con corbata, por ejemplo, no pega con un casco deportivo. al menos, eso piensan en Closca.
Nuestro objetivo es generar una tendencia en el uso del casco, un elemento que ahora mismo es la 'antitendencia'La empresa española ha solventado ambos problemas. ¿Cómo? En primer lugar, sus cascos son plegables, y cuentan con una patente que protege su innovación a nivel global. Por otra parte, sus cascos apuestan por un diseño urbano y están customizados en base a varios modelos. "Nuestro objetivo es generar una tendencia en el uso del casco, un elemento que ahora mismo es laantitendencia", cuenta a Teknautas Carlos Ferrando, CEO de una startup que esta semana presentará su invento en el I Foro Mediterráneo, un mar de innovación.
El mercado estadounidense
La idea original es de Ferrando, de 36 años, aunque halló en su socio, Rafael Cerdá, el impuslso emprendedor que le faltaba. "Yo soy el inventor, y siempre he estado enamorado de las bicicletas. Pero no era capaz de vencer el miedo a emprender. Me faltaba el empuje, y eso fue lo que aportó Rafa. Cuando me piden un consejo para emprendedores, siempre digo: 'busca a gente que sea más capaz que tú, cubre tus puntos débiles, despréndete de los complejos'", señala.

Fue así cómo decidieron lanzar el producto a través de Kickstarter: pronto se convirtió en un éxito. No en España, en Estados Unidos. "Aquí apenas hemos obtenido un 12% de las ventas. Pero en Estados Unidos y Canadá, más del 70% de un total de 1.000 precompras. En España, la gente nos decía que les gustaba la idea, pero no se creían que pudiese existir algo así. En Estados Unidos, las personas que nos apoyaban colgaban el enlace en sus redes sociales, animando a los demás a sumarse", explica Ferrrando.
Los nuevos cascos Closca, que también cumplen todas las medidas de seguridad estándar, han triunfado, sobre todo, en dos ciudades norteamericanas, ambas esenciales para testar cualquier nuevo gadget o moda: Nueva York y San Francisco. "Allí siempre quieren ser los primeros en probar un producto, los primeros en generar una tendencia".
La cuestión legal
Aún es pronto para decirlo, pero Closca tiene muchas posibilidades de convertirse en una fenómeno urbano. Sobre todo, porque no existe nada semejante en el mercado, y el producto, además de estar blindado por una patente, responde perfectamente a las expectativas de los usuarios. Han encontrado agua en el desierto; y no sólo aplicando, de forma intuitiva, un conocimiento sociológico, también gracias a la innovación tecnológica.
Tras la aventura crowdfunding, acaban de obtener una línea de crédito en España. "Antes de lanzarnos a Kickstarter, visitamos seis bancos y comprobamos que era difícil. Tras la finalización de la campaña online, fue el propio banco el que nos llamó".
Les hubiera gustado, pero en España tampoco han podido fabricar el producto. Han acudido a China, por su capacidad tecnológica y también por las condiciones financieras. "Para fabricar los cascos en España, debían desarrollar una tecnología que aún no tenían. Además, nos pedían un pago anticipado. En China, están más habituados a este tipo de productos, y el propio proveedor nos ha expresado su deseo de convertirse en distribuidor oficial".
Los fundadores de Closca quieren ser pacientes, pero ya cuentan con distribuidores alrededor del mundo dispuestos a comprar miles de unidades. De momento, dentro de tres semanas contarán con la primera serie de unidades producidas. A partir de ahí, su objetivo es llegar a las tiendas en Navidad. 
En la actualidad, salvo en países como Finlandia o Australia, donde el uso del casco es obligatorio, en la mayoría de naciones el debate está sobre la mesa. Este mes, en España se establecerá una norma que obligará a los menores de 18 años a llevar casco. En Holanda, el aumento en el uso de bicicletas eléctricas ha obligado también a las autoridades a regular la obligatoriedad del casco para los mayores de 60 años.