domingo, 27 de octubre de 2013

El secreto de los longevos de las Zonas Azules

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El secreto de los longevos de las Zonas Azules

Ushi Okushima, 108 años. Foto: Blue Zones
¿A quién no le gustaría llegar a los 90 o 100 años con fuerzas, con salud y sin depender de alguien para hacer sus propias cosas? Ser longevo hoy, es mucho más factible que hasta hace sólo unas décadas. Tenemos el conocimiento, tenemos la experiencia y tenemos ganas de disfrutar de la vida por muchos años y de manera plena.

En el mundo existen lugares donde viven las personas más longevas de la Tierra y un periodista, Dan Buettner, ha investigado sobre ellos. Se trata de zonas geográficas donde se concentran grupos de personas que alcanzan los 100 años de manera sana. Dan Buettner acuñó el término Zonas Azules para referirse a estos lugares que son 5:

  • Cerdeña, Italia.
  • Okinawa, Japón.
  • Loma Linda, California - Estados Unidos.
  • La península de Nicoya, Costa Rica.
  • Ikaria, Grecia.


¿Y qué pasó con el mundo andino? Se sabe a través de los cronistas que antiguamente existieron longevos en los andes. El cronista Bernabé Cobo, en suHistoria del Nuevo Mundo - refiriéndose al altiplano- escribe: "... es la parte más sana del Perú y donde viven muchos hombres, en ninguna parte de este reino he visto menos enfermos ni mayor número de indios viejos de más de cien años, que se acordaban del tiempo de los reyes incas y de la entrada de los españoles". Además nos dice: "todos tienen buena dentadura y tan recia que les dura toda la vida...raras veces padecen de dolor de muelas ni corrimiento en ellas, y es raro el indio viejo a quien falta la dentadura".

¿Esta clase de testimonios son prueba suficiente para asegurar que en los Andes existieron longevos? Sería precipitado afirmarlo; un estudio minucioso sobre la longevidad en el antiguo Perú es necesario para comprender los factores que intervienen en el desarrollo de la longevidad en los andes. Hay que tener en cuenta que la introducción de enfermedades, de alimentos nuevos, más el stress emocional de la invasión, la imposición de un nuevo orden social y el cruce de razas influyó en la biología de las poblaciones andinas. Recordemos también que la noción de longevidad que tenemos ahora es diferente a la de hace 500 años. A un español del siglo XVI y XVII la perspectiva de lo que es un anciano debió ser diferente a la que ahora nosotros tenemos. Por ejemplo, hasta hace poco se creía que una mujer de 50 años era ya una anciana, eso es totalmente diferente hoy en día. La antropología física es clave para poder dar respuestas a estas interrogantes. 

¿Recuerdan que hace poco, en agosto de este año salió la noticia sobre un señor boliviano, Carmelo Flores, del que decían que tiene 123 años de edad? Blue Zones, en su página del Facebook se pronunció al respecto, diciendo que probablemente era un fraude, además de que el señor boliviano se rehusó a mostrar su certificado de bautismo y que casi podían asegurar que esa edad (123) es una exageración. También mencionan la investigación que hicieron en el valle de Vilcabamba, un valle de Ecuador, el cual es conocido porque viven en él gente centenaria. La investigación realizada en Vilcabamba mostró una exageración en cuanto a las edades. Pueden corroborar esta información visitando la página del Facebook de Blue Zones aquí . Al mes siguiente, en septiembre, el presidente de Bolivia Evo Morales, visitó a Carmelo Flores y se le reconocieron los documentos oficiales que prueban la autenticidad de su fecha de nacimiento, aquí el link.

Hace poco estuve de viaje en Huánuco, una provincia de los andes del Perú y conocí a un señor de más de 80 años de edad, se le veía muy bien, fuerte, la espalda derecha y el abdomen en su sitio, como pueden ver en la foto de abajo. Este señor caminaba todos los días desde la puna hacia la parte más baja y le preguntamos sobre su dieta. Nos contó que comía papás y maíz, lo que da la chacra y el huerto. Prometemos volver para saber más sobre los hábitos alimenticios y de vida de este señor huanuqueño, para poder encontrar similitudes con otros longevos de los andes y de las Blue Zones.

La profesora Milka, el amigo Diego de México
y el señor huanuqueño de 80 años

La antropología no sólo estudia lo diferente entre las culturas, sino también lo semejante y el estudio de Blue Zones se trata justamente de esto, de encontrar las similitudes entre diferentes grupos de personas para poder encontrar qué conductas similares se producen para nosotros poder replicarlas. Recordemos que en las Blue Zones se concentran personas centenarias, longevos podemos encontrar en todo el mundo, pero lo que tienen de especial Las Zonas azules es que en ellas habitan grupos y no casos aislados de una o dos personas.

A pesar de que estas 5 zonas están muy distantes las unas de las otras, los longevos que las habitan tienen en común ciertas prácticas, ciertas maneras de concebir el mundo que coinciden; es algo que va más allá de la cultura, de la geografía y la economía. Buettner y un equipo conformado por médicos, antropólogos, demógrafos y epidemiólogos identificaron 9 prácticas que son comunes entre los longevos. Se llaman Power 9 y son las que siguen:

1) Moverse naturalmente: La gente de las Zonas Azules no conciben el ejercicio como nosotros lo hacemos. No van al gimnasio hasta agotarse, ni practican alguna rutina de ejercicios en determinado momento del día, más bien toda su vida transcurre en base al movimiento, es decir, las tareas en el campo y las del hogar, todo implica moverse de manera natural: cortar leña, pastar a sus animales, trabajar en el huerto e ir de un lugar a otro en bicicleta o caminando.

Pastor de Cerdeña elaborando queso pecorino de sus cabras
Foto: Blue Zones 
2) Reducir la prisa: Las  personas en estas áreas tienen un momento del día para relajarse, hacer un alto. Desconectarse un rato de nuestras preocupaciones nos libera; bajar las revoluciones nos ayuda a tomar el impulso nuevamente para seguir con nuestras tareas.

3) Un propósito de vida: En Okinawa las personas tienen una palabra para esto: Ikigai, que se traduce como "La razón por la que te despiertas cada mañana". Hace tiempo leímos un estudio sobre las características de la gente feliz y una de ellas era justamente tener un propósito de vida claro. Es curioso que en Okinawa no exista una palabra para lo que nosotros conocemos como jubilación, la vida de los okinawenses transcurre sin cortes, sin tiempos que cumplir, siguen trabajando hasta que ellos decidan cuándo es el momento de parar. Cada mañana al despertar pregúntense cuál es su Ikigai.

4) Hara hachi bu: Es una expresión que se le atribuye a Confucio y que utilizan en Okinawa para recordar que hay que comer hasta estar satisfecho, no repleto. Para los okinawenses se trata de comer hasta un 70 u 80%. Así que cada vez que vayamos a ingerir una comida, recordemos a los longevos japoneses y nos animemos a seguir su valioso ejemplo. Hace tiempo, nosotras comíamos hasta estar full, cosa que automáticamente nos daba sueño y nos quitaba energía en vez de dárnosla. En el proceso de digestión hay un gasto de energía, así que no crean que comer mucho, por más sano que sea, es saludable. Qué tal si tratan de comer poco en la noche por ejemplo, luego nos cuentan cómo se sintieron.

5) Dieta en base a verduras y frutas: Casi todos los productos son locales, frescos, llenos de vida y de color. La mayoría de los habitantes de estas zonas no son vegetarianos, la carne la comen unas pocas veces al año, cinco veces al mes aproximadamente. La excepción es Loma Linda en California. Loma Linda es una comunidad de Adventistas que sigue una dieta totalmente vegetariana. Si vamos a comer carne, lo ideal es que sea carne de pastura, de reses o de animales que se hayan alimentado con productos que vayan de acuerdo su biología, no que provengan de una industria torturadora, llena de sufrimiento y de químicos. En Okinawa el cerdo es el preferido, pero sólo es reservado para ocasiones especiales.

New York Times Foto (Eat like an Ikarian)
6) Un poco de vino: Con moderación, claro. Una copita de vino a la semana nos viene muy bien, gracias a que está llena de antioxidantes y además nos relaja y anima.

7) Fe: Los más longevos del mundo forman parte de alguna comunidad religiosa o espiritual. La pertenencia a un grupo religioso y espiritual está siendo cada vez más estudiada por la ciencia, la cual está probando que la fe sí tiene un efecto positivo en las personas y promueve la longevidad.

8) Familia: La mayoría de los centenarios de estas zonas viven con sus familias, participando dentro del hogar.

9) La tribu adecuada: Dan Buettner nos dice al respecto que es importante saber elegir a los amigos. Nos dice que si tus amigos tienen hábitos malsanos, esto repercutirá en tu vida a largo plazo. Nos sugiere rodearnos de personas con hábitos saludables en todo sentido, psicológicos y físicos. Se sabe que el optimismo se contagia, lo mismo con el pesimismo y lo mismo para ciertas conductas. Así que si no quieres perder a tu amigo o amiga, cuéntale del estilo de vida de las Zonas Azules y hagan un plan para cambiar los hábitos que les pesan, ya es hora de sacárselos de encima.

Si quieren más información, entren a la página de Blue Zones, en donde podrán encontrar más sobre la investigación que hicieron en cada una de las 5 Zonas Azules: http://www.bluezones.com/

Los dejamos con un documental que la BBC sobre la longevidad, se llama How to live 101. Está doblado al español.



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