miércoles, 17 de abril de 2013

INTOLERANCIA A LA LACTOSA


NTOLERANCIA A LA LACTOSA

Posted by administrador  
La ingestión de lactosa se produce a menudo de manera accidental, sin el conocimiento del paciente, bien en el restaurante o en la propia casa por alimentos en los que no han sabido identificarla.
¿Por qué algunas personas no terminan de eliminar sus síntomas a pesar de llevar una dieta restrictiva?
Esto es lo que me ha perturbado durante bastante tiempo en la consulta de Naturopatía. Tengo claro que muchos de los casos con síntomas persistentes son la consecuencia de saltarse, en algunas ocasiones, la dieta restrictiva, los mismos pacientes reconocen este hecho; en otros casos no es el paciente el que peca, sino que la ingestión de lactosa se produce de manera accidental, sin el conocimiento del paciente, bien en el restaurante o en la propia casa por alimentos en los que no han sabido identificar la lactosa.
Pero los casos que me han traído de cabeza durante mucho tiempo, han sido los de pacientes con dietas absolutamente libres de productos procesados, cuya alimentación fue durante todo el proceso de recuperación, estrictamente natural, limitada a frutas, verduras y vegetales sin envasar, carnes al peso, pescados procedentes de pesca extractiva y arroz. A este tipo de pacientes tuve que realizarles un test de intolerancia alimentaria, para descartar otras intolerancias añadidas a la de la lactosa, porque sus males seguían manifestándose, aunque en menor medida; en la piel se podían ver pequeños restos de eczema o continuaban padeciendo ligeros y esporádicos trastornos digestivos, que si bien en todos los casos eran muy livianos, indicaban que algo seguía perturbando al organismo.
Pues bien, por fin pude identificar los alimentos responsables de estas secuelas resistentes. Uno de estos alimentos son las hamburguesas vendidas en las carnicerías como «caseras», no están envasadas al vacío, nos las presentan como frescas al lado de las carnes al peso, si preguntas al carnicero por los ingredientes te dice, y te asegura, que sólo llevan carne… hasta que un día se me ocurrió decirle que eran para una persona con una alergia muy grave a ciertas sustancias… el carnicero saca una etiqueta de debajo de las hamburguesas y me dice –bueno, las hacemos nosotros, pero tienen lactosa porque sanidad nos obliga a ponerla como aditivo por seguridad.
Desconfiad de cualquier producto que os vendan como natural, sin aditivos, porque lo más probable es que no sea así, si queréis comer hamburguesas que sean caseras de verdad, comprar la carne al peso y picarla vosotros mismos con el robot de cocina (y aún en estos casos tengo mis dudas de que la carne no contenga restos de lactosa).
El siguiente alimento es el que más tiempo me costó identificar. Los intolerantes a la lactosa saben ya perfectamente que los productos de charcutería llevan lactosa (y gluten), salvo que indiquen en la etiqueta que están exentos de ella; fiambres como el chorizo, salchichón, mortadela, pavo, jamón york, etc. la llevan y los pacientes con intolerancia a la lactosa no deben consumirlos.
En los tiempos en que las intolerancias alimentarias no eran muy conocidas, a los pacientes les costaba creer que el jamón York pudiera contener leche y trigo, este conocimiento les producía casi un shock; antes no existía la cultura de leer las etiquetas y nos llevábamos a la boca, confiados, cualquier alimento; gracias a que esto ha cambiado y hay más conciencia en la alimentación, comenzamos a saber elegir y alimentarnos con menos aditivos.
Pues bien, con el jamón serrano ha pasado lo mismo que con el york; en las opciones de alimentación sin lactosa que yo daba en consulta, lo incluía como alimento permitido; en todas las charcuterías que visité me aseguraban que el jamón sólo era pata de cerdo con sal, y hasta me explicaban el proceso de curación, pero un día hablando con una persona entendida me comentó que al jamón serrano le inyectan gluten de trigo (¿!), eso me puso en alerta y eliminé el jamón serrano de las opciones alimenticias para intolerantes, lo sustituí por jamón ibérico, de bellota o jabugo, pero visto lo visto, para asegurarme totalmente de que este tipo de jamón cumplía los requisitos, conseguí una etiqueta y…
Entendí entonces mis quebraderos de cabeza con los casos de pacientes intolerantes a la lactosa, en los que los signos persistían.
Pero esto no termina aquí y tengo claro que cada vez se va a poner más difícil para las personas con intolerancias alimentarias, sobre todo después de la noticia del 6 de febrero de 2013: «Autorizado el ácido láctico para descontaminar las canales de vacuno». Y por si esto fuera poco también se están planteando utilizar la leche como abono para regar los cultivos. Sobre esto último tengo que decir que el ácido láctico ya se utiliza en agricultura ecológica, se usa como abono y antiparasitario, es una de las pocas sustancias no sólo permitidas, sino calificadas como «imprescindibles».
Y por si esto ya fuera poco, para terminar de complicarle la vida aún más a los intolerantes, se van a fabricar bandejas para contener alimentos, que son biodegradables gracias a la biotecnología, pero fabricadas en PLA (ácido poliláctico).
Con este panorama, lo único que podrá evitar que enfermemos, será disponer de huerto y cría de animales propios, en los que no usemos abonos químicos en la tierra ni pienso para alimentarles. Vamos hacia la autogestión alimenticia que evitará una sociedad cada vez más enferma con peligro de extinción.
Rosa S. Madueño
Especialista Naturópata
rosalud@hotmail.es

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