martes, 1 de enero de 2013

EL PRIMER ARTICULO DEL AÑO 2013 EMPEZAMOS CON .El contrabando de especies es la segunda mayor amenaza mundial para la vida salvaje, después de la destrucción de su hábitat.


El contrabando de especies es la segunda mayor amenaza mundial para la vida salvaje, después de la destrucción de su hábitat.
A causa de este comercio ilegal, unas 700 especies se encuentran al borde de la extinción, y otras 2.300 especies animales y 24.000 vegetales están amenazadas. Las pésimas condiciones de clandestinidad del transporte y manipulación hacen que sólo un 10% de los animales capturados sobrevivan. Por ello, los contrabandistas elevan el número de capturas, lo que agrava aún más la situación. Para combatir este problema, representantes de 80 países firmaron en 1973 la Convención de Comercio Internacional sobre Especies de Fauna Salvaje y Flora en Peligro de Extinción (CITES). Actualmente, 160 países han suscrito dicho convenio. Pero las bajas multas para los infractores y la vulnerabilidad de los responsables de control aduanero facilitan que las redes de contrabando sigan creciendo.España es uno de los países clave en el tráfico de flora y fauna: se calcula que más del 30% de este contrabando pasa por sus fronteras.
Los consumidores tienen por su parte una responsabilidad fundamental a la hora de combatir este problema. La adquisición de especies ilegales atenta contra la auténtica conciencia ecológica, que asume que el mejor lugar para los animales y las plantas es su propio hábitat. Si no se compran especies amenazadas, no habrá motivos para seguir promoviendo su contrabando.
El contrabando de especies es la segunda mayor amenaza mundial para la vida salvaje, después de la destrucción de su hábitat. 
A causa de este comercio ilegal, unas 700 especies se encuentran al borde de la extinción, y otras 2.300 especies animales y 24.000 vegetales están amenazadas. Las pésimas condiciones de clandestinidad del transporte y manipulación hacen que sólo un 10% de los animales capturados sobrevivan.  Por ello, los contrabandistas elevan el número de capturas, lo que agrava aún más la situación. Para combatir este problema, representantes de 80 países firmaron en 1973 la Convención de Comercio Internacional sobre Especies de Fauna Salvaje y Flora en Peligro de Extinción (CITES). Actualmente, 160 países han suscrito dicho convenio. Pero las bajas multas para los infractores y la vulnerabilidad de los responsables de control aduanero facilitan que las redes de contrabando sigan creciendo.España es uno de los países clave en el tráfico de flora y fauna: se calcula que más del 30% de este contrabando pasa por sus fronteras.
Los consumidores tienen por su parte una responsabilidad fundamental a la hora de combatir este problema. La adquisición de especies ilegales atenta contra la auténtica conciencia ecológica, que asume que el mejor lugar para los animales y las plantas es su propio hábitat. Si no se compran especies amenazadas, no habrá motivos para seguir promoviendo su contrabando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario