miércoles, 24 de octubre de 2012

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La pasada semana, la Fundación Vivo Sano presentó su nueva campaña Hogar Sin Tóxicos, dirigida por el periodista experto en temas ambientales Carlos de Prada y respaldada por Greenpeace. El objetivo de esta iniciativa es prevenir los problemas de salud derivados de la presencia de sustancias tóxicas en el hogar. Para ello, actúa en una doble dirección: la concienciación de las personas particulares y la acción reivindicativa a nivel político.

El lanzamiento de Hogar Sin Tóxicos tuvo lugar el pasado martes en la propia sede de la Fundación Vivo Sano en Madrid. El acto de presentación corrió a cargo del director de la fundación, Alfredo Suárez, y del director de la campaña, Carlos de Prada. También estuvieron presentes Sara del Río, responsable de la campaña de contaminación de Greenpeace, y Jesús del Mazo, científico del Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC.
Todos los ponentes hicieron una llamada de atención sobre la presencia en nuestros hogares de multitud de sustancias tóxicas asociadas, según numerosos estudios científicos, al incremento del riesgo de padecer graves problemas de salud, como varios tipos de cáncer, alergias, asma, infertilidad o enfermedades autoinmunes. Sustancias tóxicas como los ftalatos, retardantes de llama, compuestos perfluorados, alquilfenoles, bisfenol A, metales pesados o compuestos orgánicos volátiles, que podemos encontrar en productos tan cotidianos como los de aseo personal, cosmética, limpieza, alimentos, muebles o menaje.
“Determinados estudios científicos realizados en diferentes países muestran, por ejemplo, cómo en el polvo doméstico hay centenares de sustancias químicas sintéticas, muchas de ellas tóxicas, que no existían en el polvo que había en las casas hace tan solo unos cien años”, destaca de Prada.
Este grave problema de la contaminación química ya ha sido reconocido por la comunidad internacional. Muestra de ello es el Convenio de Estocolmo, auspiciado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que persigue la eliminación de los llamados Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs). Otro ejemplo lo tenemos en el marco reglamentario de gestión de las sustancias tóxicas a nivel comunitario, la Directiva europea REACH, que muchos expertos denuncian que se ha visto muy recortada en sus intenciones iniciales debido a las presiones de la industria.
Entre quienes piden controles más exigentes se encuentra Sara del Río, responsable de la campaña de contaminación de Greenpeace, que lanza una clara advertencia: “el volumen de sustancias químicas producidas por el hombre se ha multiplicado extraordinariamente, pasando desde el millón de toneladas anuales que se producían en 1930 a los centenares de millones de toneladas que se producen anualmente hoy en día. Algunas están estudiadas, pero muchísimas no y, lo que es peor, pueden provocar efectos combinados que desencadenan un ‘efecto cóctel’ de consecuencias imprevisibles y que sólo veremos con el paso de los años si ninguna administración responsable pone remedio”.
El científico Jesús del Mazo, del Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC, puso el acento sobre otro importante riesgo: “en nuestro entorno cotidiano existen sustancias, llamadas disruptores endocrinos por su potencial efecto adverso en nuestro sistema hormonal, que parecen estar relacionadas con el actual aumento de cánceres testiculares, malformaciones genitales, disminución de la calidad y cantidad espermática, etc. Son sustancias particularmente activas en etapas embrionarias e incluso pueden tener un efecto transgeneracional, por lo que es urgente aumentar la investigación sobre sus potenciales efectos que permita dictar normas que nos protejan a nosotros y a las generaciones futuras”.
Frente a esta situación, el director de Hogar Sin Tóxicos propone actuar sin alarmismos. “Se trata de concienciar a la población sobre este problema de la manera más didáctica posible. En nuestra página web mostramos qué sustancias pueden producir estos efectos adversos, en qué estudios científicos se basa esta asociación de la sustancia con problemas de salud, qué enfermedades pueden producir dichas sustancias, en que productos pueden estar y también, y esto es muy importante, qué alternativas existen a estos productos”, destaca de Prada.
“Para cada riesgo o peligro, tenemos una alternativa”, añade Alfredo Suárez, director de la fundación Vivo Sano. El portal de la campaña diferencia entre cuatro espacios básicos de todo hogar: la sala de estar, la cocina, el cuarto de baño y el dormitorio. En cada uno de estos apartados, se ofrece una completa información sobre las sustancias presentes en los productos que suelen encontrarse en dichos entornos. La página web hace especial énfasis en los efectos sobre la salud de todas y cada una de dichas sustancias, así como en la existencia de productos ecológicos alternativos a los convencionales y libres de estas sustancias tóxicas.
Movilización social
Pero la campaña no se agota en esta vía de fomentar la divulgación y la concienciación para que las personas particulares tomen medidas a fin de reducir la contaminación en sus hogares. Hogar Sin Tóxicos también promueve la actuación a nivel político de la ciudadanía, con el objetivo de presionar sobre las administraciones y las empresas para que actúen.
En este sentido, los organizadores de la campaña han enviado misivas a los responsables de Sanidad y Medio Ambiente del Gobierno central y de las comunidades autónomas, así como a las comisiones de Sanidad y Medio Ambiente en Congreso y Senado, reclamándoles la adopción de nuevas medidas que pongan fin a esta amenaza para la salud pública. En la página web de la campaña puede consultarse el Llamamiento a responsables sanitarios y de medio ambiente, base de la petición política.
Por otro lado, desde Hogar Sin Tóxicos también se pondrán en marcha diferentes campañas destinadas a movilizar a la opinión pública contra la falta de un control efectivo de la contaminación química por parte de las administraciones y las empresas.

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