domingo, 21 de octubre de 2012

¿Cuántos kilómetros recorren los alimentos?



Muchos de los alimentos que consumimos han viajado grandes distancias hasta llegar a nuestros platos. En este recorrido se han emitido toneladas de CO2 y de otros compuestos, contribuyendo al cambio climático y al aumento de la contaminación atmosférica. Por eso, reflexionar sobre el origen de los productos con los que cocinamos es también una manera de proteger el medio ambiente.
El transporte de alimentos emite toneladas de CO2
Según indica un informe presentado por Amigos de la Tierra y en el que han participado las Universidades de Sevilla y Vigo, en el año 2007 se importaron más de 29 millones de toneladas de alimentos, lo que supuso la emisión de casi 5 millones de toneladas de CO2. En los últimos años, las importaciones de alimentos no han parado de aumentar, incluso las de aquellos que también se producen cerca de nuestras casas. “El 87% de los garbanzos que se consumen en España son importados, mientras que la superficie dedicada a este cultivo ha disminuido drásticamente en España con la pérdida de empleo y paisaje que esto supone”, afirmó Manuel Delgado, catedrático de la Universidad de Sevilla.

Alimentos kilométricos

El transporte por carretera contamina más que por ferrocarril
Los alimentos que más distancia recorren son los piensos, cereales, especias, café, pescado, frutas y legumbres, y muchos de ellos viajan más de 5.000 kilómetros hasta llegar a nuestra mesa. Además de la distancia, también es importante el medio de transporte: aunque el ferrocarril tiene menor impacto ambiental que el transporte por carretera, es el medio menos empleado.
En el caso de los piensos y los cereales, su importación ha crecido mucho ya que se destinan para alimentar a la ganadería industrial. En concreto, en España se importan 7 millones de toneladas anuales de soja que provienen principalmente de Argentina y Brasil, países donde la expansión de estos cultivos está provocando la deforestación del Amazonas y el desplazamiento de comunidades. Por otro lado, la intensificación de la agricultura ha hecho que se generalice el uso de pesticidas y abonos químicos, con la consiguiente contaminación de los suelos y de las aguas subterráneas.

Si son locales y de temporada, mejor

Sin embargo, los consumidores tenemos alternativas: los productos locales y de temporada necesitan menos recursos para su producción y han recorrido distancias menores hasta llegar a nuestras cocinas. Al hacer la compra, se puede preguntar o buscar el origen de los alimentos para escoger los que se hayan producido con menos contaminación y más cerca de nuestros hogares.
Es preferible escoger productos locales
También es preferible evitar los productos que se ofertan con un exceso de envases de plástico, pues en el proceso de empaquetamiento se consume mucha energía y se producen emisiones de CO2. Por ejemplo: ¿Alguna vez te has preguntado cuanta energía se utiliza para producir, envasar en plástico y transportar las lechugas iceberg que proceden de Holanda o Irlanda y que se encuentran en todas las fruterías y supermercados? Seguramente supere el valor energético de la propia lechuga.
Debido al aumento de la demanda, cada vez es más sencillo encontraralimentos locales y de temporada en nuestros comercios. Y, a la hora de salir a comer fuera, las opciones también se han multiplicado. Un ejemplo es el programa Kilómetro 0 que ha puesto en marcha la asociaciónSlowfood. La entidad otorga un sello de `Restaurante kilómetro 0” a aquellos locales que cumplen una serie de requisitos con respecto a los alimentos que ofrecen. Estos restaurantes identifican en su carta al menos cinco platos `kilómetro cero´, es decir, elaborados con productos locales y con bajo impacto ambiental. Con todo ello, la organización pretende reducir la emisión de CO2 a la atmósfera producida por el transporte de alimentos.
¿Te apuntas a consumir productos locales? ¡Recuperamos cultivos locales y reducimos las emisiones CO2!

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