sábado, 18 de agosto de 2012

El enojo y sus efectos sobre la salud 1 de 2 Partes

El enojo y sus efectos sobre la salud 1 de 2 Partes

agosto 18, 2012 en Salud, Sociedad

“Aún después de una semana, no hay signos de ninguna reducción en el efecto”, dicen los investigadores de las universidades de California y Columbia en una publicaron del International Journal of Psychophysiology.
Nos preocupamos de la obesidad, del colesterol, de mantener una dieta equilibrada… Pero sobre el enojo, oirás poco y nada. A pesar de que crece hasta alcanzar dimensiones delirantes en nuestra sociedad, daría la impresión de que a fuerza de ser una reacción cada vez más habitual ante la más mínima contrariedad, lo hemos “incorporado” y ya nos parece normal.
Pues no lo es, y enojarse tiene efectos definitivos sobre la salud, que van más allá de lo que pensamos.
Estudios recientes demuestran que la presión sanguínea se eleva (con todo lo que conlleva) durante el ataque de enojo y las alteraciones orgánicas siguen reproduciéndose idénticas una semana después, cuando recordamos el suceso original. “Aún después de una semana, no hay signos de ninguna reducción en el efecto”, dicen los investigadores de las universidades de California y Columbia que publicaron su descubrimiento en el International Journal of Psychophysiology a primeros de este mes.
El enojo está asociado a un mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas y otros problemas de salud y el estudio sugiere que el estrechamiento de las arterias también podría producirse a mayor velocidad en personas que puntúan alto en tests que miden el enojo y la hostilidad.
Comentario
El hígado es un órgano muy importante por su función metabólica pero además es el encargado de la secreción de la bilis. El hígado por fuerza recibe todos los nutrientes que debe procesar y luego enviar al torrente sanguíneo.  La bilis  que es una sustancia líquida verde y de sabor amargo también es enviada a la sangre para realizar diversas tareas digestivas, pero, la bilis en ocasiones puede ser causada por corajes acumulados, preocupaciones, miedos. En consecuencia, cuando somos presa del enojo y todas las resultantes emociones negativas, la bilis se dispersa por todo el organismo a través de la sangre y como primer componente del colesterol, puede ser la causa mayor de arteriosclerosis, el endurecimiento y obstrucción de las arterias que provocan las enfermedades cardiacas y la muerte.
Básicamente cuando escuchamos y respondemos a los impulsos de nuestro ego, con un comportamiento reactivo, sucumbimos a la provocación que nos incita a precipitarnos en nuestros juicios, a gritar, a tener deseos de maltratar a los demás, sentimos ganas de mentir y engañar. Si permitimos que estos impulsos de nuestro amor propio rijan en nuestra existencia entonces nuestro comportamiento egocéntrico que actúa bajo el estrés crea una energía negativa que se manifiesta físicamente en nuestro cuerpo como enfermedades del corazón. Curiosamente el diccionario de la Real Academia define bilis como cólera, enojo, irritabilidad, rencor, lo cual prueba que existe una conexión entre el comportamiento humano y la salud
Las emociones y el cuerpo
El cuerpo es como una esponja: además de absorber los nutrientes y energía de los alimentos, también es muy susceptible a almacenar la forma en como sentimos la vida. El enojo es una emoción de resistencia, de control. Se puede manifestar de muchas formas: cuando somos intolerantes, desesperados, tenemos sentimientos de violencia o de venganza.
Para no ir más lejos, biológicamente podemos sentir los efectos evidentes de la emoción en nuestro cuerpo si nos observamos.
Efectos del enojo en el cuerpo
Cuando estamos muy enfadados:
  • Todo el cuerpo se tensa.
  • La sangre circula más lento
  • Los músculos y articulaciones se engarrotan.
  • Se altera y rompe su equilibrio el sistema cardiovascular, hormonal y nervioso.
  • La presión arterial se desequilibra y hay un aumento descontrolado en la frecuencia cardíaca y en la testosterona.
  • Se altera la actividad cerebral, especialmente los lóbulos frontal y temporal, de una forma negativa.
  • La bilis se derrama dentro del cuerpo, la sangre se envía a la periferia dejando a órganos importantes sin sangre.
Si nos imaginamos que todos estos efectos suceden una, dos, tres o hasta más veces al día, si nos imaginamos que estos efectos están en nuestro cuerpo una semana, dos meses, 10 años, 40 años… ¿Cómo podría sentirse el cuerpo después de estar sufriendo este desgaste severo interior? Y a esto no se le ha agregado los síntomas que producen el miedo o la tensión, por ejemplo, que aunque son muy similares a los efectos del enojo, son muchas veces más acentuados.

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