jueves, 19 de julio de 2012

El misterio de la muerte del haya centenaria de Fuente del Berro



Según el Ayuntamiento, el árbol tenía hongos. Dos expertos indican que podría ser por el agua reciclada con el que se riega, que contiene exceso de nitritos
N. LÓPEZ TRUJILLOTRANSNOEMI / MADRID

JULIO VÍAS

El parque de Fuente del Berro se ha quedado sin su joya centenaria. Se trata del haya roja que crecía en la parte baja de este pequeño oasis medio ambiental, cercano al infierno acústico que es la M-30.
Fue Julio Vías –profesor de Historia en centros culturales del Ayuntamiento y miembro de la Junta Rectora del Parque Natural Sierra Norte de Guadarrama– quien descubrió la muerte del árbol. «Hace unos días, guiando a unos alumnos, me llevé un disgusto al ver que lo habían talado», reconoce. Tras fotografiar los restos de la cepa del ejemplar, Vías lo tuiteó, indicando que la causa posible podría ser el agua reciclada con el que se riega este parque y muchos otros de la capital.
Julio Vías cuenta que habló con el capataz de los jardineros de Fuente del Berro, y este le aseguró que «cortaron el árbol el 25 de abril, después de haber muerto súbitamente tras brotar en primavera». Según Vías, la causa podría ser «un exceso de nitritos procedentes del agua reciclada con la que se riegan los jardines municipales». El capataz le explicó que «parece ser que otros grandes árboles de este parque están corriendo la misma suerte». El profesor de Historia afirma que, según la explicación de los jardineros del parque, «el problema de la contaminación química producida por el riego con aguas recicladas puede ser verdaderamente grave para otros parques de Madrid, como el de El Retiro».
El Ayuntamiento afirma que talaron el árbol «en febrero porque tenía hongos y pudriciones»
Fuentes de la concejalía de Medio Ambiente, sin embargo, explican que «el haya fue talada el pasado febrero porque tenía hongos y pudriciones». Ya en agosto de 2011, según la concejalía, se detectó que este ejemplar de «Fagus sylvatica» estaba enfermando, por lo que a principios de 2012 se decidió talar el árbol. «No tiene nada que ver con el agua reciclada porque entonces todos los árboles de Madrid estarían muertos». Vías, por su parte, asegura que «es absurdo decir que lo talaron en febrero, cuando, sin haberse producido la foliación, es imposible saber si el ejemplar estaba vivo».
La vida del árbol en anillos
El haya roja de Fuente del Berro destacaba por su envergadura y grosor de tronco sobre otros vetustos ejemplares de haya roja que todavía sobreviven en el Parque del Oeste y en el Real Jardín Botánico de Madrid.
Según los anillos de crecimiento de la sección del tronco, se calcula que su edad estaba entre 100 y 120 años. Por ello, el profesor de Historia y miembro de la Junta del Parque Natural de Guadarrama, apunta a que «pudo ser plantado por el célebre jardinero municipal Cecilio Rodríguez, que remodeló este jardín a comienzos del siglo XX. Lo hizo junto a Juan Gras, otro jardinero ilustre que diseñó para el rey Alfonso XIII los jardines de la Casa de Campo y los del palacio de La Magdalena, en Santander».
  • LOS PELIGROS DEL AGUA RECICLADA.

El aprovechamiento del agua reciclada en las áreas de riego, podría liberar volúmenes importantes, para ser utilizados en la dotación de agua potable a ciudades e industrias, así como para intensificar o ampliar las superficies de riego.
En México se riegan aproximadamente 28 mil hectáreas con aguas negras, lo cual trae riesgos como contagio de humanos y animales que manejan el agua o la toman; afectaciones del cultivo, especialmente los de consumo directo y en crudo; infiltraciones a los acuíferos y excedentes de riegos que llegan a ríos y otros cuerpos de agua.
La reutilización del agua residual depurada se basa, principalmente, en aprovecharla como agua de riego o de recarga, con el fin de incrementar los recursos hídricos de un sistema acuífero. Esta práctica podría contribuir a evitar los problemas que ocasiona el vertido de esta agua en cauces superficiales o en el mar, tales como: riesgos sanitarios, cambios en las características organolépticas, entre otros.
Este reuso permitiría que los recursos hídricos convencionales se destinen a cubrir aquellas demandas que exigen agua de mayor calidad.
Para el riego se requiere un nivel de calidad menos estricto, implica que la depuración que debe alcanzar durante el tratamiento no sea tan elevado. La aplicación del agua depurada en el terreno supone una fase más del tratamiento, ya que al infiltrarse el agua a través de la zona no saturada se producen procesos físicos, químicos y biológicos que dan lugar a la disminución de su carga contaminante.
Es necesario que en el momento de diseñar un proyecto de riego con aguas residuales tratadas se tomen en cuenta aspectos técnicos, sanitarios y legales.
En julio pasado se llevó a cabo en la ciudad de León, Guanajuato, el Segundo Simposio Internacional de Irrigación y Nutrición vegetal, que organizó la Asociación de Empresas de Irrigación de Guanajuato, AC, donde se trataron estos tres aspectos:
Aspectos técnicos
En relación con los sistemas de depuración previos a la reutilización, se establecen las principales características de un agua residual que deben considerarse al momento de definir su idoneidad para su reutilización en riego:
1.–    Materia o sólidos en suspensión: su presencia en cantidades excesivas puede ocasionar la formación de depósitos de fangos, obstruir el sistema de riego por goteo o aspersión.
2.–    Materia orgánica biodegradable: la materia biodegradable constituida, esencialmente, por proteínas, carbohidratos y grasas sufre una descomposición biológica que necesita gran cantidad de oxígeno, lo que puede dar lugar al agotamiento del oxígeno disuelto.
3.–    Elementos nutritivos: altos contenidos de nitrógeno, fósforo y potasio pueden provocar contaminación de aguas subterráneas y si se vierten en un medio acuático, condiciones de eutrofización.
4.–    El pH afecta la alcalinidad de suelo y la solubilidad de los metales, aunque normalmente el pH en aguas residuales urbanas no alcanza valores indeseables.
5.–    Metales pesados: la toxicidad de algunos radica en su capacidad de acumulación en el suelo, afectando a plantas y animales. Otros elementos en cantidades adecuadas son valiosos micronutrientes.
6.–    Microorganismos patógenos: como organismos indicadores de la presencia de patógenos en el agua se suelen emplear los coliformes fecales y los coliformes totales. Su presencia podría ser causa de enfermedades de transmisión.
7.–    Sustancias orgánicas estables o refractarias al proceso de tratamiento: son una serie de compuestos tales como fenoles, pesticidas e hidrocarburos clorados nocivos para el medio ambiente.
8.–    Sustancias inorgánicas disueltas: la elevada salinidad en el agua de riego es nociva para plantas y suelo, concentraciones elevadas de sodio y boro son tóxicas para numerosos cultivos, y además el sodio deteriora la permeabilidad del suelo.
La mayoría de las aguas residuales brutas tienen altos valores de estos parámetros por lo que deben ser tratadas para disminuir su carga contaminante.
Algunos de los principales sistemas de tratamiento de aguas residuales son:
– Tratamiento previo (pretratamiento): su objetivo es eliminar aquellos elementos que por su naturaleza o gran tamaño pueden afectar el correcto funcionamiento de los tratamientos posteriores. Incluye desbaste, desarenado y desengrasado.
– Tratamiento primario: es la separación por medios físico y fisicoquímicos de los sólidos en suspensión no retenidos en el pretratamiento. Se realiza por medio de decantadores primarios o uso de fosas sépticas.
– Tratamiento secundario convencional: incluyen un proceso biológico y una decantación secundaria, con lo que se logra eliminar la mayor parte de la materia orgánica biodegradable no retenida en el tratamiento primario. Implica provocar el desarrollo de microorganismos capaces de asimilar y oxidar la materia orgánica. Los sistemas más empleados son de tipo fisicoquímico (coagulación-floculación), con lodos o fangos activados y con lechos bacterianos.
– Tratamientos secundarios de bajo costo o no convencionales: hacen uso del poder autodepurador bacteriano de las aguas residuales, de la bioasimilación vegetal de la materia orgánica o del papel depurador ejercido por el suelo y la zona no saturada. Los de mayor empleo son: lagunaje (lagunas anaerobias, facultativas y aerobias), lechos de turba, biodiscos, filtros verdes e infiltración en el terreno.
– Tratamientos terciarios: después del tratamiento secundario, el efluente puede aún no tener la calidad adecuada para el uso al cual se destina, por lo que es necesario utilizar otros procesos de muy diversa naturaleza, entre los que destacan la filtración en medio granular, separación por membranas (microfiltración, ultrafiltración, ósmosis inversa); precipitación química y la adsorción con carbón activado.
–    Desinfección: tiene el fin de obtener agua con una determinada calidad microbiológica, para lo cual se destruyen o desactivan los organismos patógenos por medio de sistemas como cloración o el uso de ozono.
Aspectos sanitarios
La reutilización de aguas residuales en riego implica cierto riesgo sanitario debido a los agentes biológicos que contienen. Los tratamientos de depuración reducen la concentración inicial de organismos patógenos, pero asegurar una eliminación eficaz e incluso la eliminación continua de éstos, es difícil. Por ello es necesario conocer en detalle la presencia, concentración y supervivencia en distintos medios –suelo, agua, cultivo– de los diferentes microorganismos.
Los principales agentes infecciosos son bacterias, virus y parásitos intestinales (protozoos y helmintos). La supervivencia de estos organismos en las aguas, suelos y cultivos es variable ya que depende de varios factores. Tiene relación directa con la temperatura y presencia de una flora competitiva.
En el caso de las bacterias, su periodo de vida en el agua es de 20 días, y para los virus es de dos meses, los protozoos viven difícilmente, los huevos de helminto tienen un rango de vida de hasta más de un año.
Las bacterias sobreviven en el suelo durante largos espacios de tiempo (meses) si las condiciones son adecuadas, por ejemplo, el género Salmonella, logra vivir más de un año si el suelo es frío, húmedo y rico en materia orgánica.
La mayoría de los virus sobreviven a los tratamientos que incluyen la cloración, por lo que cuando un agua residual es aplicada sobre suelo, los virus pueden vivir largos periodos –30 días para polivirus y entre 25 y 170 días para enterovirus–, en función de la temperatura, suelo, pH, humedad del suelo.
La información sobre la supervivencia de helmintos y protozoos en suelos es escasa. Los primeros pueden sobrevivir hasta siete años y aparecer en fangos y aguas tratadas. A los segundos se les atribuye su supervivencia y persistencia en aguas residuales y suelos, a su capacidad de formar quistes, estado metabólico inactivo que le permite al patógeno soportar condiciones ambientales extremas.
La presencia de patógenos en las partes húmedas o mayor protegidas de las plantas es frecuente, mientras que en las partes externas su aparición es mínima por efecto de la luz solar y la desecación.
La supervivencia en cultivos es menor que en agua y suelos, pero suficiente para que estos organismos estén presentes durante la cosecha y comercialización, de aquí los riesgos potenciales a trabajadores y consumidores.


1 comentario:

  1. Viví en la calle que conduce ala entrada dela Quinta. Por entonces no se permitía la entrada, aunque llegué a conocerla en su primer año de apertura. Supongo que el haya roja no era centenaria en aquellas fechas.

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