martes, 17 de abril de 2012

Los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP) son compuestos tóxicos muy resistentes a la degradación, que contaminan el aire, los alimentos, el agua y el suelo. Se introducen en el medio ambiente generados en procesos industriales, por su uso como plaguicidas en la agricultura y en la lucha antivectorial en las campañas de salud pública y
en la quema de combustibles. Su producción mundial total se estima en varios millones de toneladas. Por dar un
ejemplo, entre 1941 y 1992 se produjeron unos 2 millones de toneladas de DDT. Entre los efectos de los COP en la salud se encuentran el cáncer, alergias e hipersensibilidad, enfermedades del sistema nervioso central y periférico, trastornos del sistema endocrino, posible alteración del sistema inmunitario, y otros problemas relacionados con la salud ocupacional.

—PAHO/HEP
Entre las injusticias que se observan en nuestro mundo actual, ninguna es tan alarmante como la atención desigual que reciben los niños expuestos a factores que ponen en peligro su salud en los ambientes donde se desarrollan.

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