lunes, 23 de abril de 2012

CIUDADES: PRESENTE Y FUTURO MEDIATO

CIUDADES: PRESENTE Y FUTURO MEDIATO
Las ciudades ocupan solo el 2% de la superficie terrestre, pero su impacto e influencia sobre el ambiente supera ampliamente esa superficie.
El modelo de concentración, acumulación y segregación que impera en un importante número de países (todos los integrantes del G20 por ejemplo) con su acción extractivista creciente que no cesa hasta agotar un recurso, genera mas y mas concentración urbana al volcar hacia las ciudades y sus periferias, olas sucesivas de refugiados internos y externos que, en la mayoría de los casos, no están preparados para su integración a un medio urbano de alta densidad y se convierten en poblaciones marginales sin medios ni esperanzas.
Este es uno de los dramas característicos del presente (el que abarca al mayor número de personas) solo superado en intensidad por los dramas causados por las guerras y ocupaciones militares o las hambrunas sistémicas consolidadas en algunas regiones del planeta.
Sin dudas que es allí donde se encuentran los pobres del presente, aquellos que en teoría parecieran ocupar la atención y los esfuerzos de los Organismos Internacionales y los Gobiernos Nacionales o Locales pero que solo reciben desarticuladas y espasmódicas “ayudas”, siempre insuficientes para devolver dignidad a aquellos que el sistema les arrebató hasta la autoestima.
Los campesinos, los pueblos originarios, los habitantes de pequeñas ciudades que aún resisten esta presión inmigratoria forzada, no son pobres. A lo sumo serán sectores “fuera del mercado” pero mientras mantengan una relación de mutuo sostenimiento con el entorno y el ambiente tendrán medios para subsistir, reproducirse y seguir construyendo su cultura. Sobre ellos se vuelcan las mayores amenazas del presente y América latina es un escenario pleno de situaciones relevantes de este conflicto que se agudiza día a día.
Lo mas sorprendente de este fenómeno es que para los Organismos Internacionales que “bajan línea” o para los urbanistas que repiten los postulados “oficiales”, o para los Gobiernos que obedientemente siguen las pautas y tendencias del momento, este es un fenómeno positivo. Consideran lo urbano como el escenario ideal para intercambiar servicios, para acceder a las ventajas de las nuevas tecnologías, para desarrollarse en forma individual o colectiva. Niegan e ignoran al desarraigo, el choque cultural, la deshumanización que impera en las ciudades, la ausencia del contacto cotidiano con el medio natural, la falta de recursos de todo tipo y el desánimo. Por lo tanto solo se les ocurre proponer hacer un poco mas ”ciudadanos” a estos habitantes refugiados que no eligieron acercarse a una ciudad por propia voluntad, sino empujados por la última esperanza de encontrar alguna forma de sobrevivencia.
Lo poco que se hace para paliar la situación de los “pobres desarraigados” va en esta dirección: querer “ciudadanizarlos”, “urbanizarlos” en lugar de buscar el retorno pleno a los lugares de origen, que sería la única política correcta para estos casos.
En este drama en curso se define el presente y futuro mediato de lo urbano. A un capitalismo superconcentrado le convienen urbes superconcentradas y superpobladas en donde brindar servicios para las minorías que se mantengan dentro del mercado les resulte suficientemente rentable. Por supuesto que los justificativos para estas superciudades irán mas allá del reconocimiento que solo importa lo económico, sino que se adornarán con los ropajes de la igualdad de oportunidades, de la accesibilidad a los servicios, de mayor seguridad y control, de oportunidades mejores de esos espacios urbanos para alcanzar status de “eco-ciudades”, etc, etc.
Como parte de este debate que alguna vez debería darse en sentido integral y a fondo, presentamos algunos extractos de opiniones diversas relacionadas con el tema.
Eduardo Yarke

1)...”Los conglomerados urbanos que surgen ya no son opulentos, tienen una urgencia social que también suele dar satisfacción al arquitecto: construye lo que la sociedad le demanda para una situación de rareza, de estrechez. Una situación en la que “no hay para todos”. Pero todos –sin embargo– deben tener un techo donde protegerse, una vivienda escueta pero digna, que otorgue calor. Aquí, la función social del arquitecto es enorme y necesaria: ¿cómo planificar una ciudad o un segmento de ella basada en la rareza? (Nota: La rareza es un concepto sartreano de la Crítica de la razón dialéctica.
Sencillamente significa –por ejemplo– que el bienestar ha desaparecido. Se ha vuelto “raro”. Se ha vuelto “extraño”. Al haber poco para muchos, lo poco es la rareza, aquello de lo que la mayoría carece. El Otro es mi enemigo. En el mundo de la rareza, en el mundo en que no hay para todos, el Otro –todo Otro– me constituye como “sobrante”. En un mundo en que pocos tienen, si el Otro tiene y yo no, su “tener” lo aparta de la rareza.

Además, si él tiene es porque yo no tengo. Mi condición de “sobrante” tiene relación directa con su condición de necesario. El tiene lo que yo podría tener y no tengo. Es un mundo de sujetos enfrentados. Lo que fundamenta ese enfrentamiento es lo que “no hay”. No hay para él. No hay para mí. ¿Quién de los dos es el sobrante? De esta situación surge la violencia. El mundo de la rareza engendra violencia. Volveremos sobre este concepto sartreano. ¿Por qué los inmigrantes ilegales saltan los muros que levantan las ciudades? Porque en su país de origen “no hay”. Porque en las ciudades opulentas “hay”.
Acaso se avecine una historia de una nueva lucha de clases, siempre basada en la clásica. Pero lejos de ella. Más primitiva, salvaje. El asalto del mundo de la rareza, del mundo en que “no hay”, al mundo de la opulencia, en que se concentra “lo que hay” y determina que en otros lados “no haya”, sólo haya rareza, escasez.) De aquí que en los días que corren es posible que a los arquitectos se les pidan planificaciones o ciudades de la escasez. En el mejor de los casos. Una ciudad de la escasez siempre es superior a un Muro de la negación, de lo imposible……”
Extracto de un artículo de José Pablo Feinmann publicado en Página/12 bajo el título “De la construcción y destrucción de las ciudades” el 28/08/2011 –

2)...” La urbe, con ayuda de la tecnología, será más limpia, ecosostenible, ofrecerá una mejor calidad de vida a sus vecinos y deberá ser mejor gestionada por sus gobernantes.

El primer reto: ¿Quién pagará la factura?
El cambio no es solo un asunto estético. En 2050, el 75% de la población mundial vivirá en ciudades, según Naciones Unidas. Esto equivale a 6.000 millones de personas. En España, esta cifra se eleva hasta el 82%. "El cambio climático derivará en migraciones a gran escala dentro de 50 años", asegura Greg Clark, presidente de Business of Cities.
Los recursos naturales disponibles son limitados y hay que estar preparados buscando un modelo que permita racionalizarlos.

El paradigma de esta nueva concepción se llama smart cities (ciudades inteligentes, en inglés) y fue el tema de debate durante la Smart City Expo World Congress, que se celebró en diciembre pasado en la Fira de Barcelona. Allí se dieron cita más de 300 expertos de 20 países del mundo y se presentaron varias aplicaciones que ya se ven en algunas ciudades españolas como la capital catalana, Santander o Málaga.

Una smart city, según los expertos, es una urbe que aplica soluciones innovadoras para conseguir una mayor calidad de vida de sus habitantes. Esto pasa por la tecnología. Ahora es posible crear ciudades "sensibles", que mediante sensores, por ejemplo, arrojen datos en tiempo real sobre temas claves como la contaminación, las basuras, el tráfico o el consumo energético…..”

Extracto de la Nota de Camilo S. Baquero publicada por El Pais el 16/01/2012 con el título “Infraestructuras invisibles, el futuro de las ciudades”

3)...” Archipiélago: Cuando el discurso oficial se ve obligado a afrontar el aumento de la economía informal y sumergida en las metrópolis, del resurgir de métodos de explotación decimonónicos y bolsas de pobreza aguda, lo hace como si se tratara de una lacra del pasado, como si fuera un problema ajeno a la nueva organización económica.
En cambio, Usted ha señalado que el crecimiento de la informalización y la emergencia de espacios urbanos desregulados en los que se toleran esas prácticas es un fenómeno rigurosamente coherente con el nuevo régimen de acumulación flexible.
¿Puede hablarnos de la coherencia de esas dos realidades? ¿Se trata, de algún modo, de una aplicación al ámbito del urbanismo de la relación entre centro y periferia del modelo de Wallerstein?

D. Harvey:
Un elemento fundamental en el proyecto neoliberal ha sido la nueva ronda de cercamientos de las propiedades comunes que se ha llevado a cabo a través de la privatización. Este proceso ha significado una “segunda vuelta” de lo que Marx llamó “acumulación primitiva” y que yo prefiero denominar “acumulación por desposesión”. Dado que se trata de una piedra angular de la apuesta neoliberal, no debería sorprendernos la revitalización de antiguas prácticas laborales asociadas con la proletarización y con la pérdida de derechos en general. El hecho de que este tipo de prácticas puedan ahora verse en los centros tradicionales del capitalismo avanzado como Nueva York o Los Ángeles tiene menos que ver con una importación de prácticas laborales desde la periferia o con su pervivencia desde un pasado distante que con la ubicuidad del neoliberalismo. Desde luego, hemos tenido pruebas suficientes de que cuanto más neoliberal se hace un país (como Estados Unidos o Inglaterra), más altos son los niveles de desigualdad social y más comunes son esas prácticas laborales atroces a las que hacíais referencia…

Archipiélago:
En numerosas ocasiones ha sostenido que no se debería estudiar la ciudad capitalista como una entidad legal o política ni tampoco como un artefacto físico sino que, más bien, hay que ocuparse de procesos de circulación de capital, de los flujos variables de fuerza de trabajo, mercancías y capitales, etc. Desde esta posición, ¿qué piensa de la asombrosa proliferación de estudios urbanos centrados en la idea de ciudad como “texto”, de esa especie de giro lingüístico que ha tenido lugar en este tipo de estudios?

D. Harvey:
La forma de representación de la ciudad en el pensamiento es un tema muy importante y qué duda cabe de que en nuestra experiencia de la vida urbana siempre entra en juego un elemento estético. Así que, en principio, no tengo ningún problema con ciertas formas de estudiar la ciudad como un texto o de seleccionar como tema de análisis la manera en que se representa la ciudad en el ámbito textual. El problema surge cuando se dice que la ciudad es sólo texto y nada más.
Me parece una postura tremendamente estúpida cuya principal aportación es lograr que los banqueros, especuladores, terratenientes y constructores hagan el camino al banco muertos de risa, bien conscientes de que la oposición que puede plantear el análisis textual es absolutamente insignificante.

Archipiélago:
A menudo ha defendido la idea de que el capitalismo supera sus contradicciones internas —en particular, sus crisis de sobreacumulación— a través de soluciones espaciales. ¿Puede hablarnos de estas “soluciones” y de cómo afectan a las ciudades?

D. Harvey:
Durante mucho tiempo, las ciudades han sido sumideros para la inversión. En consecuencia, se da una relación de vital importancia entre los flujos de inversión en el entorno construido y la tendencia hacia la sobreacumulación (es decir, la producción de capital excedente enfrentada al problema de la falta de oportunidades rentables de inversión). Así pues, la construcción y reconstrucción de las ciudades debe situarse de pleno en este contexto de acumulación y sobreacumulación. Como señaló Marx, una de las peculiaridades del capital fijo de tipo independiente (casas, hospitales, carreteras, etc.) es que su circulación no está supeditada a los beneficios sino que basta con que genere intereses, una característica importante a la hora de entender cómo el proceso urbano se integra en las reglas de circulación del capital. Esta situación tiene distintas consecuencias: en primer lugar, la forma espacial se ve constantemente remodelada de acuerdo con los dictados de la acumulación y, en segundo lugar, se emprenden proyectos de reinversión en todos aquellos espacios urbanos ya existentes que tengan una baja rentabilidad (por ejemplo, construyendo instalaciones culturales, estadios de fútbol, etc.). Muy a menudo estos procesos tienen lugar con perjuicio de los vecinos de la zona y también aquí hallamos una fuente de oposición considerable a las reglas de juego del desarrollo urbano que establece el capital……”
Extracto de una entrevista realizada a David Harvey (incluida su traducción del inglés) por Carolina del Olmo y César Rendueles para la revista Archipiélago.
4)... ”Convocamos y promovemos a una integrada y holística aproximación para planificar ciudades y edificios sustentables en base al soporte brindado por las autoridades locales, con la intención de lograr un sistema mas eficiente de transporte y de las redes de comunicación, con edificios verdes y servicios mejor distribuidos, alta calidad del aire y del agua, reduciendo los residuos, previendo desastres y emergencias e incrementando la fortaleza frente al cambio climático...”
Traducción del párrafo 72 del documento preparatorio para RIO+20 preparado por el Panel designado por el Secretario General de la ONU cuyo título es “Rio+20 The Future We Want”

http://www.arqsustentable.net/actualidad_rio12.html

5)...”Reafirmamos nuestro compromiso con la lucha por la reforma urbana como instrumento fundamental en la construcción de ciudades justas y con espacios participativos y democráticos...”


Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales – Porto Alegre 2012

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