miércoles, 10 de agosto de 2011

LA SOCIEDAD DE USAR Y TIRAR.




Roberto Arnaz -




Vivimos en una sociedad de usar y tirar. Las cosas se rompen, pasan de moda o caducan a velocidad de vértigo mientras cada vez es más fácil escuchar frases como "ya no se hacen como l@s de antes". Nuestros padres y abuelos guardaban con gran ilusión los ajuares, mantas de los bisabuelos o un simple juego de café, de porcelana, eso sí. Pero ahora cada vez valoramos y apreciamos menos esos objetos. Es más, ni siquiera nos planteamos guardarlos para las siguientes generaciones.


En las últimas décadas el consumo se ha disparado. Con los años, los productos pierden valor y la calidad de los materiales se ha degradado. La vida útil de los móviles alcanza, con suerte, un par de años; los ordenadores se quedan obsoletos enseguida y los muebles de diseño nórdico se convierten en chatarra en un par de temporadas. De los vasos y platos desechables, mejor no hablar. Es lo que se denomina obsolescencia programada: la intencionada programación del fin de la vida útil de un producto o servicio para tornarlo inservible tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante.

Esta moda genera casi un kilogramo de basura diaria, lo que suponen 6,5 millones de toneladas de residuos en todo el mundo cada 24 horas, una cifra insostenible para un planeta que crece a ritmo de 210.000 personas por día. Maletas, cuchillos y herramientas
El primero es un buen compañero de viaje. Una buena maleta cómoda y resistente que te acompañará allí donde vayas. Los expertos aseguran que lo mejor es optar por los modelos sólidos fabricados a base de metal ligero, como el aluminio, o los de la vieja escuela, de cuero grueso. Es fundamental cubrirlos con pegatinas de los países y ciudades que visitemos. Así, además de un elemento sumamente útil, también tendremos el mejor de los recuerdos.

Mientras estemos en casa, la cocina será uno de nuestros lugares preferidos. Allí están dos objetos más que únicamente tendrás que comprar una vez, si es que no los has heredado ya: un juego de cuchillos y una cacerola de hierro fundido. Vale la pena invertir cantidades superiores a los 100 euros por estos utensilios. Unos buenos cuchillos cortan verduras y carne cruda como si fueran mantequilla durante décadas, siempre y cuando tengas a mano un afilador, mientras que la cazuela de hierro fundido es clave para preparar platos tan sabrosos como arroz con bogavante, carrillera de buey o rabo de toro.

El último de los objetos que te durará para siempre es la caja de herramientas. En ningún hogar de España falta un destornillador, un martillo y un alicate, productos que, en condiciones de uso normales y apropiadas, deberían durarnos para siempre.

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