viernes, 24 de junio de 2011

LAS AVES URBANAS TIENEN EL CEREBRO MÁS GRANDE.





Un estudio del CSIC sugiere que las urbes son ambientes complejos y resultan un reto para los pájaros
abc / madrid

CSIC
Las aves urbanas se enfrentan a retos más complicados
Las variedades de aves que han logrado adaptarse a los entornos urbanos poseen un cerebro más grande en relación a sus tamaños corporales que las que viven fuera de ellos, según se desprende de una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Según el trabajo, publicado en la revista Biology Letters, el cerebro de las especies asociadas a entornos urbanos, como el carbonero común (Parus major) y la urraca (Pica pica), es un 20% más grande que el de aquellas que permanecen alejadas de él, como la oropéndola (Oriolus oriolus).
“Las ciudades son ambientes novedosos y complejos para la fauna, por lo que resultan un reto para ella”, afirma uno de los autores del trabajo, el investigador del CSIC en la Estación Biológica de Doñana Alejandro González.
La comparación se ha realizado con datos de 82 especies del grupo más numeroso de aves: las paseriformes. «Son la mayoría de las aves que se ven en las ciudades y, la mayor parte de ellas pueden ser denominadas cantoras», explica el investigador. Las variedades analizadas pertenecen al entorno urbano y los alrededores de 12 ciudades representativas de Francia y Suiza.

Del mismo modo que algunos ambientes impiden la vida en ellos a diferentes especies debido a ciertas características como la salinidad y la temperatura, los entornos urbanos suponen ciertos retos que no todas las aves son capaces de superar.
Cambian los espacios para la nidificación La estructura antropogénica de las poblaciones modifican factores como la disponibilidad y variedad de recursos alimenticios, los espacios para la nidificación, y los patrones de iluminación y ruido. No todas las aves poseen la habilidad de adaptarse a estas nuevas características, por lo que el estudio sugiere que “aquellas con un mayor nivel de innovación, asociado a un mayor tamaño cerebral relativo, serán las más capaces de enfrentarse a estos retos ambientales”, opina González.
De este modo, las ciudades estarían actuando como filtro ecológico, ya que sus características impiden el acceso a ciertas especies. “Las ciudades son los entornos que más están creciendo en la actualidad, lo que en el futuro podría ser una amenaza para la biodiversidad aviar, que vería reducida la extensión de sus hábitats”, añade.

No hay comentarios:

Publicar un comentario