miércoles, 23 de marzo de 2011

PANTALONES QUE MATAN.



Cada día, medio millón de pantalones vaqueros son tratados industrialmente en Estambul. Quizás no es la actividad más sugerente que se puede realizar en esa exótica megaurbe, pero, posiblemente, se encuentre entre las más rentables. Turquía, gran productor de algodón, es uno de los principales abastecedores de prendas confeccionadas con tela vaquera o ‘denim’. Pero esta fuente de divisas presenta una funesta contrapartida social. Las ONG integradas en la Campaña Ropa Limpia denunciaron en quince países europeos, incluida España, el uso en su fabricación de una técnica muy nociva que ya ha causado cuarenta y seis muertes en el país euroasiático.

El uso del chorro directo de una mezcla de agua y arena a presión, método conocido como ‘sandblasting’, confiere al tejido esa habitual apariencia de ropa usada que, por veleidades de la moda, resulta especialmente atractivo. Por una vez, los usuarios más clásicos, los ‘fashionistas’ furibundos e, incluso, los ‘hipsters’ o alternativos, parecen converger en esa predilección por el ‘look’ de lo artificialmente envejecido. Posiblemente, ninguno de ellos sabe que en ese determinado proceso se genera una nube de sílice que envenena los pulmones del operario en cuestión.
Las organizaciones convocantes de la iniciativa ‘No al sandblasting’ aseguran que 46 trabajadores han fallecido ya, víctimas de la fatal silicosis, y los afectados, probablemente, alcancen los 3.500 en un colectivo que ronda los 10.000 empleados. El reverso inhumano de la deslocalización industrial parece ejemplificarse en este caso. El empleo de arena había sido prohibido en Europa en 1966, pero siguió practicándose en los centros de producción que sustituyeron a las fábricas del Viejo Continente, favorecidos por una legislación más laxa al respecto.
La dificultad para relacionar la patología presentada por los enfermos y su origen real parece ser la causa de que en el país otomano el problema sanitario no se haya atajado a tiempo. En una primera fase, los bajones físicos se achacaban a una hipotética tuberculosis, hasta que se comprobó que el efecto de seis meses de exposición a la tóxica técnica podía equipararse a veinte años de trabajo en una mina, según han afirmado los portavoces de la denuncia.
Varios trabajadores han dado a conocer su situación, también reveladora de las peores lacras del sector textil. Procedentes del medio rural, muchos han llevado a cabo su labor durante seis días a la semana en turnos de doce horas sin ningún tipo de protección o amparados con máscaras de papel que se han revelado completamente ineficaces. La inexistencia de un seguro médico e, incluso, la falta de identidad jurídica de los presuntos culpables complican aún más el futuro de los implicados.
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La técnica del chorro de arena consigue el efecto desgastado en los vaqueros que tanto nos gusta. Sin embargo, ante los peligros que implica y las críticas recibidas, muchas de las marcas están comenzando a prohibirla, según informa el diario inglés The Telegraph.
Levi´s y H&M ya no los fabricanAlgunas compañías como New Look y Marks & Spencer también han anunciado la prohibición del proceso en sus fábricas. Por su parte, Levi's y H&M dejaron de usar esta técnica el pasado mes de diciembre. Sin embargo, no todas las empresas han tomado nota.
La campaña anti 'sandblasting' (el nombre de esta técnica en inglés) está siendo promovida por el grupo 'Labour Behind the Label' (Trabajo tras la marca), está dirigida tanto a las marcas como a los consumidores. Sam Maher, co-autor de un informe llamado "Detrás de las etiquetas asesinas de los jeans", ha declarado tajantemente que "lo que no está de moda son los trabajadores muertos", que es lo que provoca la creciente tendencia de estos pantalones, según Maher.
New Look, Marks & Spencer, Levi's y H & M aseguran que este proceso se ha eliminado de su cadena de producción desde diciembre. Sin embargo, otras marcas han alegado que sus procesos se revisan constantemente, y que su prioridad son siempre los empleados, por lo que no aceptan la existencia de ese riesgo. Tal es el caso de Matalan, como uno de sus portavoces ha declarado al periódico "The Telegraph".
Los consumidores y su parte de culpaPor su parte, Asda aseguró que la eliminación de esta técnica se haría gradual, hasta conseguir a finales de este año o principios del siguiente, la erradicación del chorro de arena en el diseño de su ropa. A esta práctica se ha unido Primark, que espera que a finales de este año, el 90 % de sus encargos de productos desgastados se excluyera de su lista de proveedores.
Sin embargo, un portavoz de la Unión Internacional de Trabajadores de Ropa (FITTVC) dijo que una prohibición de este tipo era inútil si no se imponía de forma que las empresas pusieran en práctica la resolución correctamente y de forma inmediata. Se pide también que los trabajadores susceptibles de contraer esta enfermedad sean compensados.
La llamada no deja de ser alarmante: "En un breve periodo de un año, los trabajadores podrían contraer silicosis por la absorción del polvo de sílice. Hay que parar esto ya". Pero la cadena que se da con estos productos es más complicada, ya que las marcas también producen lo que los consumidores demandan, por lo que las asociaciones claman que esta sea una erradicación de doble vertiente.
fuente:http://modapara2.blogspot.com/2011/03/sandblasting-vaqueros-toxicos.html

1 comentario:

  1. Joder da miedo entrar en esta pagina , parece que todo es malo , de todas formas esta muy bien, enhorabuena

    ELPERRONEGRO

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