jueves, 3 de febrero de 2011

FIRMAS CONTRA LA IMPUNIDAD Y LA VIOLENCIA CONTRA LOS QUE DEFIENDEN EL MEDIO AMBIENTE


Firma contra la impunidad
Contra la impunidad de quienes agreden, acosan y persiguen a quienes defienden el planeta
Estamos asistiendo a tiempos aciagos, en los que la violencia contra quienes disienten, contra quienes articulan la pluralidad social, contra quienes plantean alternativas para lograr un mundo más justo, solidario y sostenible, se recrudece, se hace más patente, señala, estigmatiza, apunta, persigue, acosa y golpea.
Denunciamos que esta es la situación que viven diferentes miembros de la sociedad civil española, y de manera más concreta, destacados miembros del movimiento ecologista. Este es el caso de Paca Blanco, miembro de Ecologistas en Acción, que desde hace años soporta, en la localidad extremeña de El Gordo, un ataque continuo, un acoso constante y un sin fin de agresiones. Todo ello, por alzar la voz en un yermo de silencios cómplices, por apostar por el medio ambiente, por oponerse a los intereses más espurios, dañinos y especulativos de quienes quieren hacer negocio a golpe de ladrillo, arrebatando de este modo el patrimonio natural común.
Denunciamos la impunidad de los agresores que la persiguen, que la insultan, que intentan quemar su vivienda con ella dentro, que la arrojan piedras. Pero también denunciamos el silencio y la inacción del Delegado del Gobierno, la complicidad, el silencio y la indiferencia del alcalde de esa localidad, que durante años a mirado hacia otro lugar dejando hacer a los sicarios de las constructoras.
Denunciamos las palizas y otras brutales agresiones que vienen sufriendo desde hace años Rosa Andradas y su familia, vecinos de San Lorenzo de El Escorial en Madrid, por oponerse a la construcción de más casas de las legalmente permitidas en unos terrenos anejos a su vivienda. La situación de acoso sufrida por esta familia ha sido de tal brutalidad, que tras una terrible paliza a su hijo mayor y amenazas contra su hijo menor, el marido de Rosa Andradas sufrió un infarto que le produjo la muerte. Subrayamos la responsabilidad de la mano ejecutora, la responsabilidad del entonces arquitecto municipal, que fue condenado por esta operación urbanística contra la ordenación del territorio. De igual manera, denunciamos al alcalde de esta localidad que ha decidido lavarse las manos sin darse cuenta que hay suciedad que no puede permanecer impune. También responsabilizamos la inoperancia de una Delegada del Gobierno que es incapaz de garantizar la seguridad y la serenidad de Rosa Andradas y su familia.
Denunciamos la persecución y amenazas, las agresiones contra el patrimonio de Concha Velasco, vecina de Pelayos de la Presa, en Madrid, que denunció la ilegalidad de la M-501. Denunciamos al concejal que la amenazó de muerte, a la Comunidad de Madrid que ayudó a crear un ambiente de permanente hostigamiento a Concha Velasco. Denunciamos al alcalde de esta localidad, que ha instigado con su actitud y con su silencio cómplice las agresiones sufridas por esta vecina. Igualmente, denunciamos la responsabilidad de la Delegada del Gobierno en la perpetuación de esta situación, ya que no ha hecho nada sustancial para que este contexto de miedo y violencia cese.
Por todo ello, y apenas subrayando algunos casos de los muchos que se extienden a lo largo y ancho de la geografía española:
Denunciamos la hipocresía del Partido Popular, que se rasga las vestiduras ante la inaceptable agresión de uno de sus consejeros autonómico, mientras mira hacia otro lado cuando son su propios munícipes los que participan o guardan silencio ante agresiones a vecinos y ecologistas que se oponen a intereses especulativos con las únicas armas de la palabra y la razón, como sucede en los tres casos mencionados.
Exigimos al Partido Popular que condene la violencia contra estas personas y depure responsabilidades de quienes han hecho de la complicad y la agresión un retorno al bautismo político más ultramontano.
Exigimos que las Delegaciones del Gobierno, y el PSOE como su último responsable, garanticen la integridad real de aquellas personas que por su compromiso por un mundo mejor, son brutalmente perseguidas y advertimos de los riesgos del deterioro democrático si se permite que en nuestros pueblos y ciudades concurran circunstancias de esta

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