domingo, 13 de febrero de 2011

ALERTA MEDICA

Los médicos alertan sobre la contaminación química en el libro 'Medio ambiente y salud', elaborado por el Centre d'Anàlisi i Programes Sanitaris

"El sistema sanitario se dedica a las enfermedades y su cura, pero no ha entrado aún suficientemente en las causas ambientales, en la contaminación atmosférica, química o la electromagnética", explicó Josep Martí Valls, coordinador del libro. Los ciudadanos aceptan limitaciones, como el carnet por puntos, radares o controles de alcoholemia para evitar atropellos; algo muy visible. Pero para afrontar la epidemia imperceptible de la contaminación la adopción de medidas se retrasa. "A veces, para demostrar los daños sobre la salud, se necesitan muchos afectados por la contaminación y muchos años de seguimiento, porque hablamos de efectos en bajas dosis, crónicos y a largo plazo. Y son estos son los que causan las enfermedades cardiovasculares, asmas o cánceres a largo plazo", dice Josep Martí Valls.

Cuesta establecer la relación causa-efecto; pero existe. Según un estudio del Centre de Recerca en Epidemiología Ambiental, si la región de Barcelona redujera la media anual de concentración de partículas sólidas en suspensión en 10 microgramos (para cumplir la exigencia europea, y alcanzar los 40 microgramos porm3) se evitaría cada año 1.160 muertes prematuras y aumentaría la esperanza de vida en 4,6 meses. Y si esa polución bajara hasta los 20 microgramos por m3, como recomienda la OMS, habría 3.500 muertes menos al año. "Las cifras son escandalosas", según el informe, pues el número de muertes por accidentes de tránsito en Catalunya fue en el 2009 de 269.

El libro aborda la solución a los diferentes sustancias químicas (algunas se acumulan en tejidos grados y otras con efectos de disruptores endocrinos) y propone aplicar el principio de precaución y cautela. Asimismo, se completa con una recopilación de buenas prácticas, entre ellas las llevadas a cabo en Pekín para reducir la polución en los Juegos Olímpicos, y con la cuales "se produjo una reducción de los ingresos hospitalarios por asma a la mitad", según explicó Clara Mestres.

Los autores del estudio destacan la alta densidad de tráfico en Barcelona (6.100 vehículos privados por kilómetro cuadrado, frente a los 1.500 en París o Berlín), por lo que reclaman "sacar el coche de la ciudades". En este sentido, proponen crear áreas peatonales y zonas verdes, sustituir los vehículos diésel (por su elevadas emisiones de partículas y óxidos de nitrógeno) y aprovechar las experiencias europeas (peajes urbanos, prohibiciones para circular a determinadas categorías de vehículos o las limitaciones a circular a más de 80 km/h combinadas con la velocidad variable). El libro lo edita el Consell Assessor per al Desenvolupament Sostenible.

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